El Comité Rojo
1901. Óleo sobre lienzo, 100,5 x 160 cmSala 061A
Lluís Graner fue un artista militante del Modernisme, como Rusiñol o Casas, pero su modernidad se expresó especialmente a través de su faceta temporal de empresario teatral cuando, entre 1904 y 1908, organizó en la Sala Mercé, y luego también en el Teatro Principal de Barcelona, sus “Espectacles i Audicions Graner”, cuyo planteamiento era tan innovador que, además de los textos, la escenografía y la música, incorporaban también pinceladas cinematográficas, en un momento en el que el cine estaba todavía en ciernes. Este giro en la dedicación artística de Graner se produjo precisamente a causa de su decepción por no haber conseguido galardón alguno en la Exposición Nacional de Madrid de 1904, a la que presentó ocho pinturas, dos de ellas de gran tamaño.
Como pintor, Graner no se apuntó al desarrollo de la moda impresionista ni al de la simbolista, que eran las principales tendencias de la modernidad pictórica de la época, inspirada en las novedades aparecidas en el mundo occidental. En todo caso, su obra derivaba del naturalismo, y lo enriquecía con un casi constante prurito por explorar los contrastes de luz y sombra en las escenas que representaba, llegando así hasta resultados que podían parecer una especie de puesta al día del tenebrismo barroco. Por este motivo, en sus pinturas, que solían ambientarse en lugares oscuros, interiores o exteriores nocturnos, solía haber un fuerte punto de luminosidad, correspondiente al fuego o a la luz del sol que penetra por alguna ventana.
En esta obra el contraste de luces es más difuminado que en otras ocasiones, y por el resplandor diurno que procede de la ventana, amortiguado por la cortina, se deduce que los presuntos sindicalistas que protagonizan esta reunión clandestina no quieren ser vistos desde el exterior.
La pintura, titulada ya en su momento “El comité rojo” -y roja es, casualmente o no, la citada cortina-, se refiere sin duda al contexto de la lucha obrera en una Cataluña que, por su fuerte industrialización, estaba entonces frecuentemente afectada por conflictos laborales. Sin embargo, este “comité rojo”, integrado aquí por diez asistentes, hemos de interpretarlo de una manera más bien genérica, pues no se tiene constancia de que en la época existiera ninguna organización o instrumento sindical concreto bajo esa denominación. De hecho, podría relacionarse con alguno de los grupos republicanos impulsados por Alejandro Lerroux con el nombre de jóvenes o damas “rojos”. Y precisamente el año 1901 en que fue pintado el cuadro fue el de la llegada de este político a Barcelona.
La temática de esta pintura, que ganó una segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1901, encajaba por tanto de lleno en el nuevo argumentario de las obras herederas de la larga etapa de dominancia de la pintura de historia, convertida ahora en pintura de signo social.
Fontbona, Francesc, 'Lluis Graner. El comité rojo'. Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.387-388 nº.281