El emperador Adriano
130 - 138. Mármol blanco, 84 x 67 cmSala 074
Durante los veinte años del gobierno de Adriano, su retrato experimentó pocas transformaciones, con excepción del interesante retrato idealizado en el que aparece como héroe juvenil (E176). Adriano, que subió al trono a los 41 años, está representado con barba y, en palabras de la Historia Augusta (Hadr. 25, 1) con “el cabello encrespado artificialmente”. El cabello rizado forma una superficie ondulada; sobre la frente y las sienes, las puntas del cabello están giradas hacia afuera. La ancha cabeza de Adriano está asentada sobre un cuello robusto; los rasgos faciales no manifiestan emoción alguna, a excepción de las cejas ligeramente contraídas, que forman arrugas en la raíz nasal. En casi todos los retratos aparece una muesca oblicua en los lóbulos, una característica fisonómica del emperador.
Los más de 130 retratos de Adriano que se conocen en la actualidad han sido catalogados por los estudiosos, estableciendo diversos tipos que, en cuanto a cronología y tipología no se pueden distinguir con seguridad. De las 19 réplicas que coinciden con el Adriano de Madrid hasta en pequeños detalles, 16 proceden de Italia. Al igual que la cabeza del Prado, los estupendos retratos de este grupo -que debe su nombre a un busto de Baiae, antigua ciudad de la costa de Campania- muestran una órbita ocular flácida que cae sobre el párpado, que en el ojo derecho lo hace con una marcada arruga en el ángulo exterior del ojo. Diez retratos de este grupo también presentan perforaciones en los ojos -como la cabeza del Prado- y pueden ser datados hacia finales del mandato de Adriano (130-138). El tamaño del busto del Prado es otro argumento a favor de una datación tardía. Mientras que los primeros bustos de Adriano tenían sus límites inferiores por encima del nacimiento del hombro y del pecho, el presente retrato incluye el nacimiento de los brazos y toda la zona del pecho con una parte del arco costal. El busto desnudo, que lleva sólo el paludamento en el hombro izquierdo, parece seguir parcialmente el modelo de una de las estatuas-retrato ideales que existen, entre otros, de Trajano y de Adriano. Éstas representan a los emperadores en desnudez heroica, como Marte y como Diomedes romano.
La obra está realizada en mármol blanco de grano fino. Presenta múltiples añadidos de época posterior en mármol ligeramente azulado y con vetas azules: la nariz, un fragmento de la barba en la punta del mentón; en el busto, el hombro derecho y una parte importante del pecho derecho, el hombro izquierdo con el paludamento (sólo es antigua una parte de la fíbula con una zona del atuendo), la tabula y el pedestal.
Schröeder, Stephan F, Catálogo de la escultura clásica: Museo del Prado I, Madrid, Museo Nacional del Prado, 1993, p.190-192