El filósofo Hermarco de Mitilene
125 - 150. Mármol blanco, 55 x 35 cmGalería Jónica Planta Principal Norte
Copia romana de un original griego helenístico de h. 260-250 a. C. del retrato del filósofo epicúreo, realizado en Atenas hacia la época de su muerte. El aspecto de Hermarco se conoce y está documentado gracias a su retrato de busto hallado en Pompeya, identificado mediante inscripción, cuya cabeza pertenecía a una estatua sedente de la que existe en Florencia un ejemplar casi completo (Blanco y Lorente, 1981: 17, n. 19; Schröder, 1993: 76, n. 13).
Hermarco se parece de forma sorprendente a su maestro Epicuro, si bien el rostro muy tenso y conmovido del fundador de la escuela ha cedido a la flácida fisonomía de un hombre anciano. Mientras los ojos y la frente señalan una cierta tensión mediante las cejas y los párpados ligeramente fruncidos, la parte inferior de la cara está caracterizada por zonas flácidas y protuberantes de la piel situadas entre las marcadas líneas de la región nasolabial y los pómulos sobresalientes. Al igual que en la imagen de Epicuro, un bigote recortado con esmero y que describe una línea casi triangular cubre las comisuras de los labios. El gesto afligido de Hermarco, que recuerda en cierta medida el retrato de Demóstenes, contrasta con un peinado muy cuidado.
La obra del Prado reproduce fielmente el modelo griego, pero presenta añadidos y restauraciones históricas en la nariz, la parte izquierda del bigote, el labio superior y el busto, que contiene inscripciones modernas. El trabajo original en mármol ha sido datado hacia el segundo cuarto del siglo II d. C. (Kruse-Berdoldt, 1975: 84, n. H5), mientras que Schröder lo sitúa hacia el 140 d. C. (2013: 32, n. 18).
Hallado en Tivoli (Villa dei Pisoni, peristilo, 1779) pasó a la colección Nicolás de Azara de donde llegó a la Colección Real. Las cabezas antiguas de la excavación en Tívoli de Azara fueron montadas encima de bustos modernos en forma de herma. Las procedentes de la Villa dei Pisoni llevan en el lateral del herma una inscripción que dice "SIGNVM IN TIVRTINO PISONVM EFOSSVM MDCCLXXIX IOS. N. AZARA REST. C.", alusiva a la recuperación y restauración de las piezas en 1779 por el diplomático español. En su parte frontal otra inscripción nos muestra la identificación del personaje que se consideraba correcta en tiempos de Azara como Metrodoro, también filósofo epicúreo (Schröder, 2013: 30-34, n. 18).