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Estudio para El Infierno
Araujo y Ruano, Joaquín
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Araujo y Ruano, Joaquín

Ciudad Real, 1851 - Madrid, 1894

Miniatura autor

Joaquín Araujo Sánchez-Ruano nació en Ciudad Real en 1851 y recibió el bautismo en la iglesia de Santiago. Era hijo de Tomás Araujo Costa (natural de Trubia) y de Marcelina-Sánchez Ruano y Sánchez-Pacheco (natural de Miranda del Castañar), pero en su nombre de profesión suprimió la primera parte -Sá ...

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Estudio para El Infierno

Hacia 1886. Aguada, Pluma sobre papel, 215 x 260 mm.

Para su gran lienzo de El Infierno (sin localizar), Araujo decidió decantarse por una de las visiones ofrecidas por Dante en su Divina Comedia. Se trataba de una fuente elegida con cierta frecuencia por los artistas, especialmente por los más jóvenes, como Cecilio Pla, para sus cuadros de historia. La representación de estos asuntos requería el estudio de la gestualidad, de la expresión de los sentimientos de angustia y desesperación y, especialmente, del desnudo masculino, lo que acababa convirtiendo al cuadro en un ejercicio académico donde demostrar los conocimientos y habilidades adquiridos. El lienzo representaba la visión descrita en el Canto Tercero del libro de Dante, en la que éste, acompañado de Virgilio, ha llegado a la orilla del Aqueronte, el primer río del Infierno. El conjunto de dibujos relacionados con la obra confirman que esta se gestó al menos desde 1886, coincidiendo con su estancia en Roma, y que el resultado final fue fruto de un estudio concienzudo de la anatomía humana, analizada a través de dibujos de manos y pies y del cuerpo masculino en diversas posiciones. El mejor conjunto de los dibujos preparatorios sobre este cuadro se conserva en el Museo del Prado (D4843, D4858, D4875, D4876, D4878, D4879, D4880).

La sinceridad y objetividad con las que el artista se enfrentaba al natural quedan reflejadas en sus dibujos, normalmente a lápiz y sólo en ocasiones a pluma, completados a veces con toques de color mediante acuarela. En ellos, el artista recogía normalmente sus impresiones de manera rápida pero certera, anotando con frecuencia el lugar y la fecha, e incluso algunas valoraciones o comentarios sobre el viaje o sobre el motivo ante el que trabajaba. Por su amplitud y variedad constituyen un muestrario sobre las costumbres y tipos populares de diferentes lugares de nuestra geografía, y resultan de gran valor etnográfico y antropológico por el carácter descriptivo y minucioso con el que fueron realizados. Este interés ya fue reseñado por sus contemporáneos, algunos de los cuales defendieron la utilidad de sus dibujos, no sólo como documento testimonial sino también como trabajo pedagógico para los jóvenes.

El corpus de sus dibujos identificados está cercano al centenar, una cifra meramente orientativa, dadas las dificultades de localización y la pérdida de algunos de sus álbumes y cuadernos de trabajo. A su muerte, los testamentarios, mediante sello circular impreso, autentificaron debidamente todos los que quedaron en su taller, y muchos de ellos se mantuvieron entre sus herederos. Comenzaron a dispersarse en la década de 1970, cuando sus descendientes vendieron o donaron diferentes lotes a diversas instituciones y museos.

Por el carácter que adquieren en el conjunto global de su obra, los dibujos constituyen la parte de mayor interés y aquella en la que el carácter de Araujo se muestra con mayor sinceridad, a diferencia de las obras pictóricas. Éstas siempre fueron consecuencia de un arduo proceso de documentación en el que, a través del dibujo, se estudiaban los tipos humanos, sus actitudes y sus gestos, así como los animales y otros objetos de la realidad cotidiana. Muchos dibujos nacieron simplemente como impresiones de viaje, y por eso poseen una instantaneidad que desaparecía cuando se trabajaba en el taller. Algunos de ellos se convirtieron, poco después, en motivo de inspiración para un cuadro o su realización ya obedecía a una idea previa del pintor, si bien en otros casos empleó en sus composiciones dibujos realizados años atrás. Araujo nunca se enfrentaba al cuadro hasta que había estudiado pacientemente los diferentes elementos que lo integrarían, así como la composición, que también trabajaba previamente en dibujos (Texto extractado de Martínez Plaza, P. J.: "Joaquín Araujo Ruano (1851-1894): Nuevas aportaciones a su vida y obra", I Congreso Nacional Ciudad Real y su provincia, 2015, tomo III, pp. 257-258, 261-262).

Ficha técnica

Número de catálogo
D04858
Autor
Araujo y Ruano, Joaquín
Título
Estudio para El Infierno
Fecha
Hacia 1886
Técnica
Aguada; Pluma
Soporte
Papel
Dimensión
Alto: 215 mm.; Ancho: 260 mm.
Procedencia
Adquisición, 1973

Bibliografía +

Martínez Plaza, Pedro, J, Joaquín Araujo Ruano (1851-1894) Nuevas aportaciones a su vida y obra, I Congreso Nacional Ciudad Real y su Provincia, 2015, pp. 252-268 [257 nt.39, 261 nt.56].

Otros inventarios +

Inv. Dibujos siglo XIX, Casón del Buen Retiro. Núm. 66.

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Fecha de actualización: 18-08-2016 | Registro creado el 15-03-2016

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