Ignacio, hijo del artista, semidesnudo
1890. Óleo sobre lienzo, 65 x 63 cmNo expuesto
Entre 1881 y 1895, Ignacio Pinazo Camarlench realiza una serie de retratos infantiles de sus propios hijos y de otros niños. En esta ocasión retrata a su hijo Ignacito medio desnudo, con el cabello largo que lo convierte en ser asexuado, trasladando una imagen de la delicadeza y la fragilidad infantiles, con detalles tan exquisitos como los gestos de sus manos. En esta pintura, Pinazo muestra como la modernidad goyesca no está reñida con la más profunda captación de la suavidad infantil.
Perez Rojas, Francisco Javier, Ignacio Pinazo 1849-1916: los inicios de la pintura moderna, Madrid, Fundacion Cultural Mafre Vida, 2005, p.107/52