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La Canal de Mancorbo en los Picos de Europa
Haes, Carlos de
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Haes, Carlos de

Bruselas, Bélgica, 1826 - Madrid, 1898

Miniatura autor

De origen belga, Carlos de Haes se instaló en Málaga con su familia cuando contaba con tan sólo nueve años de edad. Allí recibió sus primeras enseñanzas artísticas, con el pintor canario Luis de la Cruz (1776-1850), retratista y miniaturista de cierta reputación. Sin embargo, fue a partir de 1850 du ...

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La Canal de Mancorbo en los Picos de Europa

1876. Óleo sobre lienzo, 168 x 123 cm.

Considerado por toda la historiografía como el cuadro más emblemático del paisaje realista español del siglo XIX, esta espectacular panorámica de los Picos de Europa es además la obra maestra absoluta de Carlos de Haes. En efecto, pintado en la madurez plena de su carrera, con la seguridad desenvuelta de su estilo más depurado, el lienzo es ejemplo máximo de la rotunda transformación que conoció la pintura de países a partir de este gran maestro de origen belga se estableciera en Madrid dos décadas antes. Desde allí promovió a las varias generaciones de alumnos que pasaron por sus clases de la Academia de San Fernando una nueva forma sincera y directa de interpretar la naturaleza -heredada de la tradición flamenca de su escuela de origen-, ajena a cualquier artificio y fantasía, que acabaría por desterrar definitivamente la idealización purista del paisaje romántico. Presentado por Haes en la cima de su prestigio a la Exposición Nacional de 1876, el lienzo es muestra excepcional de la vertiente más pública de la producción del artista, destinada tanto a su reconocimiento en los certámenes oficiales como, fundamentalmente, a la nutrida clientela privada que le granjeó su fama alcanzada en esos años. Son grandes paisajes de composición, frecuentemente de formato vertical y proporciones considerables, elaborados en la intimidad de su estudio, con una factura cuidada y exquisita, en los que el artista muestra especial sensibilidad para transmitir toda la grandiosidad monumental de los elementos naturales y para escoger la perspectiva de los encuadres que más favorezcan a sus valores plásticos. Sin embargo, a diferencia de los paisajistas románticos, estos grandes cuadros están elaborados a partir de vibrantes estudios al óleo tomados del natural, en los que el artista capta en toda su intensidad la impresión vívida y directa de la luz y la atmósfera en la naturaleza; método en el que reside el radical cambio implantado por Haes en el proceso creativo de los pintores españoles de la época especializados en este género. El paraje que representa el cuadro se localiza concretamente en las laderas bajas del macizo de Andara, en la zona oriental de los Picos de Europa, correspondiente a la comarca de Liébana, sobre el pueblo de Argüébanes, en Cantabria. Encajando los elementos orográficos del paisaje en una clara estructura de líneas diagonales, Haes destaca el gran pico rocoso que se yergue al fondo de la canal en el centro de la composición, flanqueado por las laderas de dos montes en primer término, proyectando una gran sombra sobre el de la izquierda y fuertemente iluminado el del lado contrario. Así, siguiendo la más pura tradición del paisaje flamenco, el artista construye este soberbio paisaje a base de zonas de luz que van sugiriendo los diferentes planos que marcan su profundidad espacial, conduciendo la mirada del espectador desde el arroyuelo del primer término hasta la imponente cumbre escarpada del pico principal, que emerge majestuosa ante un cielo rasgado de nubes. De entrada, sorprende el extraordinario alarde que el artista hace de su dominio absoluto de los recursos lumínicos del paisaje natural, que sería una de las claves de su éxito, y que matiza en sutilísimas gradaciones en cada zona del paraje montañoso. En la franja en sombra del plano más próximo coloca a un pastor al cuidado de su vacada para dar la dimensión humana del paisaje, subrayando así la grandiosidad de la montaña y la supremacía de la naturaleza sobre el hombre; último residuo del Romanticismo tardío en que Haes se formó en su juventud, presente en la mayoría de sus paisajes de gran formato, que además añade un detalle pintoresco a sus vistas panorámicas. Con un gran sentido de los efectos espaciales y de perspectiva, hace resaltar las siluetas de varios árboles de delgados troncos de esta zona ensombrecida ante la deslumbrante claridad de las montañas del fondo, bañadas por la luz del sol. Por el contrario, las peñas que emergen en la soleada ladera opuesta entre el verdor de la pradera están captadas con toda la riqueza de sus infinitos matices, a través de una mirada precisa y certera, de gran justeza en el trazo, que modela su relieve a base de toques de luz que reverberan en las propias sombras que proyectan los salientes de las rocas, con un realismo sincero y hondamente sentido, interpretado con un refinamiento técnico muy pocas veces alcanzado por ningún paisajista español de su tiempo. Pero, sin duda, donde Haes despliega su factura más exquisita es en las impresionantes cumbres que se yerguen al fondo de la canal, pintadas con una asombrosa limpieza técnica y una maestría absoluta en la captación de las más sutiles tonalidades de la luz del sol sobre su superficie, resaltando así los mismos resquicios de su relieve. Todo ello demuestra la agudísima capacidad de observación de Haes y su especial sensibilidad pictórica en las gradaciones cromáticas, que despliega aquí en una gama de grises azulados con toques dorados, que sugieren espléndidamente la lejanía que separa la montaña del punto de observación del artista. Las vibrantes pinceladas de luz solar que resaltan las caras más agrestes de sus picos, el verdín que cubre sus laderas o las nubes que se deshacen en las cumbres son también buen testimonio de la extraordinaria percepción visual de Haes, así como de su completo dominio de los recursos pictóricos que supo extraer a este género, en el que se impuso sin rival como maestro indiscutible de su tiempo. En este sentido, resulta verdaderamente asombrosa la capacidad de Haes para trasladar a este gran lienzo, pacientemente elaborado entre los muros de su taller, la intensísima sensación de verdad del paisaje, captado con el realismo creíble e inmediato de algo que se tiene ante los ojos. Es en esta facultad de reproducir las sensaciones reales de un paisaje tomado directamente del natural donde reside el mayor atractivo de estos grandes cuadros de composición, elaborados siempre a partir de pequeños estudios tomados a plein air, que el artista realizaba con una factura fresca e instantánea y una gran rapidez de ejecución, que le permitiera captar en pocos minutos los efectos cambiantes de la luz y la atmósfera. Esta especial destreza de Haes, en la que reside buena parte de su maestría pictórica como paisajista de grandes formatos, resulta bien elocuente si se compara este lienzo definitivo con el interesantísimo boceto preparatorio que el artista pintó durante su primera estancia en los Picos de Europa. Se trata de un pequeño estudio al óleo realizado en el verano de 1874, año en que Haes viajó por vez primera a esta zona del norte de España en busca de parajes montañosos, acompañado por dos de sus discípulos más cercanos: Aureliano de Beruete (1845-1912), que se convertiría después en el gran maestro del paisaje español de fin de siglo, y el filipino José de Entrala (1849-1886). A partir de entonces, el maestro belga quedaría rendido ante la riqueza y variedad de las distintas zonas y parajes de esta cordillera, que plasmaría en gran cantidad de apuntes al óleo y dibujos, buena parte de ellos conservados en el Museo del Prado. El propio Beruete recordaría después dicho viaje, mencionando el boceto del cuadro que daría mayor fama a su maestro: En aquel viaje trabajó enormemente, y entre los muchos estudios que hizo cuenta aquel de que se sirvió para su cuadro La Canal de Mancorbo del Museo Moderno. Así, la factura enérgica y vibrante de este estudio, captado con toda la espontaneidad de un rápido apunte, en el que construye a base de toques directos de luz el relieve y la orografía de los elementos naturales, se transforma en el lienzo definitivo en un paisaje potente y grandioso, que Haes despliega como un gran espectáculo de la naturaleza ante los ojos del espectador, transmitiendo una sensación de quietud silenciosa y armónica, que invita a su contemplación reposada en la que reside buena parte de su lirismo (Texto extractado de Díez, J.L.: El siglo XIX en el Prado. Museo del Prado, 2007, pp. 281-282).

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Ficha técnica

Número de catálogo
P04390
Autor
Haes, Carlos de
Título
La Canal de Mancorbo en los Picos de Europa
Fecha
1876
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Dimensión
Alto: 168 cm.; Ancho: 123 cm.
Procedencia
Adquisición al autor, 1876; Museo de Arte Moderno; Museo Español de Arte Contemporáneo

Bibliografía +

Exposicion de Arte Español, Ministerio de Asuntos Exteriores, Tokio, 1970, pp. nº124.

Menéndez Pidal, Ramón, Historia de España, XXXV, Espasa Calpe, Madrid, 1984, pp. 388 / lám. 160.

Museo Nacional del Prado, Catálogo de las pinturas del siglo XIX, Ministerio de Cultura, Madrid, 1985, pp. 91, 273.

Museo Nacional del Prado, Museo del Prado: inventario general de pinturas, III, Museo del Prado, Espasa Calpe, Madrid, 1996.

Carlos de Haes (1826-1898), Fundación Marcelino Botín, Santander, 2002, pp. 268 nº39.

Gutiérrez Márquez, Ana., Carlos de Haes en el Museo del Prado, 1826-1898 : catálogo r, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2002, pp. 86.

El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2007, pp. 281 nº57.

Pena López, Carmen, 'La invención del paisaje español' En: Del realismo al impresionismo, Fundación Amigos Museo del Prado - Galaxia Gutenberg, Madrid, 2014, pp. 146-148.

Museo Nacional del Prado, Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado: catálogo general, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2015, pp. 269.

Otros inventarios +

Inv. Nuevas Adquisiciones (iniciado en 1856). Núm. 432.
Autor. Dn. Carlos Haes. / 432. Un cuadro en lienzo 'canal de Mancorbo en los picos de Europa'. / Alto 1,28 ancho 1,72 / figuró en la última exposición de 1876 y la adquirió el govierno de S.M. en 10 de agosto 1876 en la cantidad de 3500 pesetas

Catálogo Museo del Prado, 1889. Núm. 114.

Inv. General del Museo de Arte Moderno, 1899-1902. Núm. 138.

Catálogo Museo de Arte Moderno, 1899. Núm. 152.
SECCIÓN DE PINTURA EN SUS DIVERSAS CLASES, DIBUJOS Y GRABADOS EN LAMINAS. / HAES (D. Carlos de) [...] 152.- Canal de Mancorbo en los picos de Europa. / Alto 1'28 metros. Ancho 1'72 metros.

Catálogo Museo de Arte Moderno, 1900. Núm. 345.
SECCIÓN DE PINTURA EN SUS DIVERSAS CLASES, DIBUJOS Y GRABADOS EN LÁMINAS. / Haes (D. Carlos de) [...] 345.- Canal de Mancorbo en los Picos de Europa. (Adquirido por el Estado.) (En depósito.) / Alto 1'70 metros. Ancho 1'23 metros.

Registros-Inventarios MAM (Museo Nacional de Arte Moderno), 1900-1936. Núm. 183-H y 357-H.

Inv. Museo Arte Moderno, 1954. Núm. 221.

Actas traslado de obras MEAC - Prado, 1971-1973. Núm. 241.

Exposiciones +

El Siglo XIX en el Prado
31.10.2007 - 20.04.2008

Carlos de Haes (1826-1898). Burgos
Burgos
28.09.2004 - 21.11.2004

Carlos de Haes (1826-1898). Valencia
Valencia
22.06.2004 - 29.08.2004

Carlos de Haes (1826-1898). Vitoria
Vitoria
10.03.2004 - 16.05.2004

Carlos de Haes (1826-1898) Badajoz
Badajoz
01.12.2003 - 01.02.2004

Carlos de Haes (1826-1898) Málaga
24.04.2003 - 29.06.2003

Carlos de Haes (1826-1898) en el Museo del Prado
Madrid
15.10.2002 - 12.01.2003

Carlos de Haes - Santander
Santander
30.07.2002 - 15.09.2002

Ubicación +

Sala 063A (Expuesto)

Expuesto
Fecha de actualización: 03-12-2016 | Registro creado el 28-04-2015

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