La caza del avestruz
1803. Aguafuerte, Buril, Albayalde, Tinta negra, Pluma sobre papel verjurado, 560 x 434 mmNo expuesto
La caza del avestruz se basa en una pintura de Carle Vanloo, y aunque la intención inicial fue grabarla, Pedro Pascual Moles solamente hizo el dibujo preparatorio, que se encontraba entre los bienes del grabador tras su suicidio. Fue uno de sus alumnos, Blas Ametller, el encargado de trasladarlo al grabado en 1803, como consta en la letra del mismo, donde se identifica erróneamente al autor de la pintura: "Pintada por Boucher. Dibuxada por P.P Moles.- Grabada por Blas Ametller, Academ.co de merito de la Rl. Acada de Sn. Fernando. Año 1803.// LA CAZA DEL AVESTRUZ./ Al Excmo. Señor Don Pedro Cevallos./ Primer Secretario de Estado de S.M./ Superintendente de la Real Calcografía &ca. // Se hallara en Madrid en dicha Real Calcografía".
Se puede plantear la hipótesis de que Moles inició el grabado de la lámina, dejándola inacabada a su fallecimiento -quizá la razón por la que no se recogió en el inventario post mortem- y, tras su adquisición por la Real Calcografía, Ametller obtendría esta prueba de estado, sobre la que dibujó sus observaciones a la vista del dibujo original de Moles, para finalizarla.
Esta obra es una prueba de estado, con solo algunas partes grabadas al aguafuerte y buril, y con muchos retoques a pluma que sirven para ayudar al grabador a determinar las lineas que han de seguir siendo grabadas. Presenta también numerosos retoques de albayalde para ocultar partes que deberían ser modificdas. Es un extraordinario ejemplo de una prueba de estado, muy escasas en el grabado español del XVIII, que nos ayuda a conocer los procesos de creación.
Matilla, José Manuel; Hernández Pugh, Ana, Del lapicero al buril: el dibujo para grabar en tiempos de Goya., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.154-157,242 nº51