La farsa de Ávila
Hacia 1881. Óleo sobre lienzo, 60 x 112 cmDepósito en otra institución
La reina Isabel la Católica nació el 22 de abril de 1451 en el pueblo abulense de Madrigal de las Altas Torres. Era la tercera hija del rey Juan II de Castilla, casado en segundas nupcias con doña Isabel de Portugal, la madre de la futura Reina Católica. Su infancia transcurrió en Arévalo, donde se trasladó con su madre y hermano Alfonso, al poco tiempo de enviudar ésta. La estancia en Arévalo no fue muy agradable ya que la madre pronto empezó a dar muestras de locura. En 1464 el rey Enrique IV, su hermanastro, la llevó a su corte, dotándola de rentas, mercedes y una villa en Casarrubios del Monte. Las relaciones entre los hermanos eran bastante estrechas y don Enrique dio muestras de cariño hacia la joven infanta al igual que hacia su otro hermano, don Alfonso. La situación en la corte de Enrique no era muy gratificante ya que los nobles intrigaban para restar aún más poder al legítimo monarca, produciéndose un soterrado enfrentamiento entre los partidarios de una monarquía fuerte y los que optaban por un monarca manejable.
En este ambiente se produjo un hecho significativo conocido como "Farsa de Avila". En una grotesca ceremonia los nobles depusieron a Enrique IV y nombraron rey de Castilla al príncipe Alfonso, alegando que la heredera -Juana, hija de Enrique y de su segunda esposa Juana de Portugal- era ilegítima al ser fruto de los amores de la reina y el valido, Beltrán de la Cueva, de donde viene el nombre de Beltraneja con el que la infanta fue conocida para la posteridad. Isabel estaba al margen de todas estas maniobras pero pronto entró en escena. Su hermano Alfonso murió envenenado, pero ella consiguió que su hermanastro Enrique le otorgase el título de Princesa de Asturias por encima de su sobrina y ahijada de bautismo, doña Juana la Beltraneja.
El cuadro participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881 (núm. 541) en cuyo catálogo aparecía acompañada por un extracto de la Historia de España de Lafuente: "Nobles y caballeros conjurados en Ávila, y capitaneados por el Arzobispo de Toledo D. Alfonso Carrillo, figuran el destronamiento del Rey D. Enrique IV, y proclaman por Rey de Castilla al niño Príncipe D. Alfonso, hermano menor del Rey".
Díez, José Luis (dir.), Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado: catálogo general, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2015, p.463