La Sagrada Familia del roble
1821. Aguada de pigmentos opacos [gouache, témpera] sobre papel avitelado, 321 x 258 mmSala 040
La obra es copia reducida de una de las pinturas más valoradas de la colección del Museo Nacional del Prado, La Sagrada Familia del roble, realizada por Giulio Romano con posible intervención de Rafael (P313). La composición está pintada en un recuadro ribeteado de un filete gris y está firmada por el autor. Un cartón de protección hace de trasera, y lleva una inscripción posterior, que no es de letra del pintor. El marco, antiguo y posiblemente original, es de madera ebonizada con aplicaciones de latón sobredorado e incrustaciones de carey. En los comentarios de Eusebi a uno de los catálogos del Museo que publicó, en 1824, siendo primer conserje del mismo, indicaba, respecto a la Sagrada Familia del roble, que ya consideraba como obra de Giulio Romano: "Julio Romano […]. El más famoso discípulo del gran Rafael. Escuela romana. La Sagrada Familia. Este preciosísimo cuadro es compañero en un todo, menos la composición, al llamado La Perla, que está en el Escorial, y ha sido ejecutado por el dibujo, y bajo la dirección de su maestro, y aun también en varias partes pintado por este último, por cuyo motivo se puede reputar del mismo Rafael, pues conserva toda la gracia y dulzura, y no se nota en él aquel estilo fiero y terrible que se repara en las obras de Julio, posteriores a la muerte de su gran maestro".
Es claro que el estilo de Giulio Romano que más apreciaba Eusebi era el que estaba próximo al clasicismo rafaelesco, lo que resulta acorde con el ideario neoclásico del artista. Justamente Eusebi había realizado una copia de la Sagrada Familia denominada la Perla, durante una estancia en 1806 en El Escorial, lugar en el que se hallaba. Esta obra sería la de mayor prestigio entre las del Real Museo de Pinturas cuando se trasladó allí. Consciente de sus aptitudes como copista y de su criterio acertado para elegir los cuadros más relevantes, el artista se había postulado en 1817 y 1818 para realizar, a cambio de una pensión real, una colección de miniaturas compuesta por las copias de los cuadros antiguos más célebres de las colecciones reales. El proyecto de Eusebi, que no prosperó, era posterior a la publicación de copias calcográficas de las colecciones y precedía al de las copias litográficas que difundieron aquellas obras. Esta de Romano había sido grabada en la última década del siglo XVIII en la serie de la Compañía para el grabado de los cuadros del rey de España y sería incluida como la sexta estampa del primer tomo de la Colección litográfica de cuadros del rey de España publicada a partir de 1826.
El dibujo es completamente fiel a la composición original. La ejecución es minuciosa, con una interpretación ajustada de figuras, paisaje, ruinas y fragmento arqueológico, y atiende a la consideración de la primacía del dibujo, que para Eusebi era capital. El colorido es menos vivo que en la obra original, especialmente en los azules y los verdes. Esto se debe seguramente en parte a la oxidación de los barnices del original en el momento de la copia y en parte, también, a la posible pérdida de intensidad cromática, pues el hecho de que la obra esté enmarcada indica que ha debido de ser expuesta un largo periodo.
La copia es un índice elocuente de la estima en que se tenía a este pintor, máxima entre los artistas representados en el Museo del Prado. Rafael mantuvo esa primacía hasta mediados del siglo, antes de ser desplazado, en el interés de los artistas, primero en Francia y después en el resto de Europa, por los artistas venecianos. Un año después de haberla pintado Eusebi volvió a referirse, en su Ensayo sobre las diferentes escuelas de pintura (Madrid, 1822) con el mayor encomio a Rafael.
Barón, Javier, 'Luis Eusebi. Sagrada familia del roble, (copia)'. Memoria de actividades 2020, Madrid, Ministerio de Cultura y Deporte,, 2021, p.22-24