La vacuna
Hacia 1911. Óleo sobre lienzo, 100,5 x 150,5 cmDepósito en otra institución
En la década de 1890 algunos pintores habían representado escenas de vacunación infantil, con un planteamiento compositivo parecido a esta obra. Así, “La vacunación” (paradero desconocido) que Vicente Gómez Novella presentó en 1892 incorporaba al doctor o administrador de la vacuna, al niño que la recibe y al ternero o vaca, ya que este animal era el empleado normalmente en las vacunaciones contra la viruela, que es, casi con toda seguridad, lo que se presenta aquí. De un modo similar aparecen estos mismos protagonistas en “Centro de vacunación” de Manuel González Santos (P7693), realizado unos años más tarde. Aunque este tipo de vacunaciones infantiles a veces se hacían en los domicilios particulares (era el practicante con su ternera el que visitaba cada uno de ellos), en otras ocasiones se realizaban de manera grupal, en instalaciones sanitarias adecuadamente preparadas. Así lo muestra Borrás, que ha descrito algunos de los útiles médicos, como el gotero y los frascos, y ha dispuesto a diferentes niños que, en su expresión de miedo o de indiferencia, ofrecen la nota más conmovedora de este cuadro.
Este, quizá por su relación temática con esos otros, hasta ahora había sido fechado hacia 1890 o hacia 1900 y había sido titulado como “Vacunación de niños”. Se desconocía su procedencia, ya que se cita por vez primera en el inventario de 1954 del Museo de Arte Moderno, sin indicarse su forma de ingreso. A esta última incógnita se suman la diferencia de su firma con la que aparecía en otras obras del artista realizadas entre 1890 y 1905 (con una grafía más firme y con la inicial del nombre antes de los apellidos) y la particularidad de su soporte: se trata de una sola pieza de lienzo que presenta una franja inferior de madera de pino, fijada al bastidor mediante dos zapatas claveteadas y un clavo en la parte central. En esta parte añadida es donde figura la firma. La unión entre tabla y lienzo se ha cubierto por el anverso con aparejo. Se trata de una adición extremadamente inusual en la pintura contemporánea, donde los añadidos solían hacerse también con lienzo, ampliando o modificando el bastidor y cosiendo ambas piezas de tela.
Creemos que este cuadro ha de ser el mismo que Borrás presentó en 1911 a las oposiciones para la plaza de profesor de colorido de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. El tema del concurso fue La vacuna y, según señalaron los periódicos, el artista presentó dos obras: una de formato vertical, en la que aparece una madre con su hijo de espaldas -parecida a la figura que aquí incluye en el extremo derecho-; y otra de formato horizontal, que debe ser la del Prado. Es cierto que las fotografías de la obra ganadora publicadas en su momento no mostraron a esta segunda completa, sino tan solo su mitad izquierda; pero esa reproducción estaba evidentemente cortada, como demuestra la figura del niño de la derecha. La comparación de las fotografías con la obra del Prado demuestra que estamos ante la misma obra. Es posible que mientras se encontraba pintando la obra decidera incluir la parte inferior, quizá por haber tomado erróneamente las medidas del concurso; aunque tampoco puede descartarse que la incluyera una vez ganado este.
Los diferentes estudios que se le han realizado en el Departamento de Documentación Técnica del Museo del Prado en enero de 2024 (radiografía, infrarrojo y XRF) confirman, como se observa en un análisis superficial, que ambas partes debieron pintarse con muy poca diferencia de tiempo y que apenas hay cambios relevantes en la composición, salvo en la falda de la mujer de la derecha, que prolongó ligeramente al incorporar la tabla.
Después el artista debió entregar la obra a su hermano Gabriel, restaurador del Museo de Arte Moderno, y cuyo nombre aparece además en el reverso del cuadro como propietario. Es posible que este decidiera depositarla en el Museo hasta que se realizara su adquisición, que nunca llegó.
La factura pictórica se aleja de las obras anteriores de gran formato de este artista, y se aproxima, en cambio, a las que presentó a partir de 1905 en diferentes exposiciones, sobre todo en Barcelona, donde Vicente Borrás residía.
Martínez Plaza, Pedro José, 'Vicente Borrás Abella. La vacuna'. Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.230-232 nº130