Leonas y leones
Después de 1870. Óleo sobre lienzo, 49,2 x 65,5 cmSala 062B
La calidad de la obra, la proximidad en su firma y en su ejecución a otras pinturas conocidas de la pintora y la procedencia, con el sello en cera en el travesaño del bastidor original de la venta póstuma de su Atelier en 1900, indican que su autora es Rosa Bonheur. Más que de un boceto, como se tituló en la subasta en la que se adquirió, se trata, en realidad, de un conjunto de quince estudios de leones, tema importante en la época de madurez de la artista, que se identificaba entonces con la fuerza y energía de este animal. La ejecución revela la destreza de la artista en su aproximación al motivo y la exactitud en la captación no solo de la anatomía sino de las posturas habituales de estos felinos, que estudió atentamente del natural. Precedida por una fértil línea de artistas que trabajaron estos temas, entre ellos Géricault, Delacroix, Stubbs, Landseer y Barye, Rosa Bonheur realizó aportaciones relevantes a este género a partir de la década de 1870, en cuyo comienzo fue invitada por el director del Cirque d’Hiver de París para hacer estudios de una leona. A través del cónsul Ernest Gambart, que le adquirió la obra que hoy conserva, gracias a su donación, el Museo del Prado (P4318), compró una pareja de leones que conservó unos años y que le sirvieron para sus estudios. Así lo recordaba la propia artista (Rosa Bonheur & Anna Klumpke, Souvenirs de ma vie, París, 2022, pp. 328-333). La convivencia con los animales le permitió captar con toda propiedad su justa expresión, la distinta individualidad e incluso el carácter, a través del movimiento y de la mirada, de cada una de las fieras que pintó.
La obra conserva su bastidor original francés de doble cuña. El lienzo, de grano grueso, sin reentelar, presenta una superficie ligeramente frotada por la artista. Esta pintó, según solía hacer para comenzar sus pinturas de mayor tamaño, en un ocre tostado, bien entonado sobre el color de la preparación, blanco crema. La única nota de otro tono es un azulado que resalta como fondo la cabeza de una de las leonas y llega a introducirse en su cuerpo. En otros casos, como la cabeza de león, también aparece un ligero azul grisáceo, pero lo que dominan son las pinceladas blancas para resaltar las luces sobre los ocres tostados. A veces es el tono de la preparación, visible, el que da la luz. A menudo la artista se contentó, debido a las dificultades que ofrecían unos modelos que no permanecían estáticos (como recordaba la artista en sus memorias), con captar a toda prisa los contornos dibujando rápidamente con el pincel sobre la preparación. Uno de los estudios de la obra, el más importante y acabado, en el ángulo superior derecho, se relaciona en su visión frontal y majestuosa con la pintura de El Cid, cabeza de león, de las colecciones del Museo del Prado (P4318).
Otras obras de la artista que se relacionan con ésta, provenientes, como ella, de su atelier, se vendieron en 1900. En el catálogo, publicado por la casa parisina Georges Petit, se relacionaban 16 estudios con estas medidas. Los que ahora se conocen se conservan en museos, entre ellos, dos del Musée d’Orsay de París, Étude de lions, de lionnes et de lionceaux (óleo sobre lienzo, 48 x 64 cm, depositado en el Musée National du Château de Fontainebleau, inv. RF1310) y Études de lion et de lionne (óleo sobre lienzo, 53 x 64 cm, depositado en el Musée National du Château de Fontainebleau, inv. RF 1311), y uno del Musée des Beaux-Arts de Cambrai, Étude de lions (óleo sobre lienzo, 53 x 64 cm, depositado en el Musée d’Art et d’Industrie André-Diligent de Roubaix, D2000-9-2). El segundo de estos Estudios se relaciona estrechamente con el del Prado, pues presenta el mismo león, de tres cuartos y bastante definido también, además de otras figuras de leonas muy relacionadas, como las de la parte superior derecha e inferior izquierda.
Barón, Javier, 'Rosa Bonheur. Estudio de leones y leonas, después de 1871'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.31-33