Los apóstoles Simón, Judas y Tomás
Después de 1481. Técnica mixta sobre tabla, 25 x 40 cmNo expuesto
Tres apóstoles, de los que se ven los bustos dentro de una especie de nichos o galerías de sillería abovedadas. Esta tabla y su pareja (P002972) es muy probable que provengan del "banco" o parte inferior de un retablo pintado por un seguidor de Memling. Las tablas del Prado han recibido un estudio técnico completo que ha demostrado su realización en los Países Bajos. Esto probaría en principio que el conjunto del retablo es una obra de importación y no fruto de la influencia de la pintura flamenca en un artista español.
La influencia de Memling se percibe en especial en el tratamiento de las figuras. También es propio de Memling el interés por integrar las figuras en el entorno, lo que aquí ocurre con la sugerente situación del apostolado en una galería abovedada.
Todo apunta a que las tablas del Prado procedan del desmembrado retablo de San Benito de Valladolid y se pintaron en los Países Bajos por un artista vinculado al taller del Maestro de la Leyenda de Santa Lucía. Su pobre ejecución, en comparación con las obras principales del maestro, es lo que hace suponer que las realizara un miembro del taller, siendo la tabla central, sin embargo, mucho más cercana al nivel de calidad que se asocia a ese artista. Esta circunstancia permite abrir nuevas posibilidades de conocimiento del pintor hasta ahora mencionado como Maestro de Pacully o Maestro de San Ildefonso, desde la óptica de su vinculación con el Maestro de la Leyenda de Santa Lucía.
Por otro lado, se confirma que el retablo es un encargo directo desde Castilla a Brujas. Su patrón, Juan Alfonso de Logroño, era canónigo de la catedral de Sevilla y criado del arzobispo García Enríquez Osorio. Personalidad cultural relevante, hizo escribir dos libros de san Isidoro. Ese vínculo justifica sus esfuerzos por la creación de una capilla bajo la advocación de san Ildefonso, discípulo de san Isidoro en Sevilla, para el enterramiento de su hermano Alonso en San Benito de Valladolid —iglesia que este patrocinó y a la que había entregado su importante biblioteca— y, sobre todo, el encargo del retablo con este tema, una obra que, en cualquier caso, evidencia la búsqueda desde Castilla de creaciones artísticas en los Países Bajos y su importación.
Pérez Preciado, José Juan, Pintura flamenca del siglo XV en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.246,251 nº.29