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Los niños de la concha
Murillo, Bartolomé Esteban
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Murillo, Bartolomé Esteban

Sevilla, 1617 - Sevilla, 1682

Miniatura autor

Bartolomé Esteban Murillo nació en Sevilla y fue bautizado allí el 1 de enero de 1618. Su padre, Gaspar Esteban, era barbero-cirujano; su madre, María Pérez Murillo, provenía de una familia de plateros y pintores. Siguiendo la tradición andaluza, el pintor adoptó el apellido materno, Murillo, en vez ...

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Los niños de la concha

Hacia 1670. Óleo sobre lienzo, 104 x 124 cm.

El Niño Jesús da de beber con una concha a su primo San Juan, identificado por la cruz que lleva y por el cordero. En el cielo, entre un rompimiento de gloria, unos ángeles también niños presencian la escena. En ella Murillo juega con el encanto de los temas infantiles, en los que era maestro, pero también introduce un guiño que cualquier espectador de su tiempo comprendería. En realidad, estamos ante una referencia disfrazada al que sería el episodio más famoso interpretado conjuntamente por los dos primos: el Bautismo de Cristo a orillas del río Jordán (Portús, J.: Guía de la pintura barroca española, Museo del Prado, 2001, p. 190).

La combinación de realidad tangible con un ambiente visionario y espiritual fue una de las razones de la fascinación que ejercieron las obras de Murillo, muchas de ellas sumamente populares, por lo que la iglesia católica utilizó sus imágenes durante los siguientes tres siglos. Bastantes de sus temas no estaban descritos específicamente en la Biblia y algunos, como las escenas de la infancia de Cristo y san Juan Bautista, fueron fruto de su propia inventiva. Murillo presentaba, al igual que en este cuadro, conceptos teológicos complejos en imágenes claramente comprensibles y sinceras que ejercían una atracción inmediata en los sentimientos humanos. El exquisito cromatismo de esta creación, muy rica en tonalidades, al igual que la manera en que está aplicada la materia pictórica, son un paradigma de cómo Murillo adelantó soluciones dieciochescas; por ello su estilo atrajo extraordinariamente a viajeros cultivados, como Joseph Towsend, quien en el relato de su estancia en España afirma que "ningún español le ha igualado por la expresión y la dulzura". Se trata de una de las diversas obras que Murillo realizó sobre la santa infancia, y desde el día en que se exhibió públicamente por primera vez (1819) en el Museo del Prado, ha pasado a ser uno de los cuadros más conocidos del artista y uno de los más populares entre el público español. El ambiente anecdótico, al estilo de la pintura de género, de esta imagen religiosa, se refleja en el nombre por el que es conocida, acuñado por Federico de Madrazo, director del Museo del Prado, en su catálogo de 1872. Aunque estos niños santos gozan de una belleza idealizada, ausente en cualquiera de los niños de las pinturas de género de Murillo, sus gestos y expresiones poseen una gran naturalidad. El cuadro siempre ha sido admirado por su especial encanto, así como por la maestría con la que el pintor logra una culminación de fluidez y sutileza en las figuras, bañadas por una luz límpida y argéntea. Aunque se desconoce quién fue el primer propietario, lo más probable es que fuera pintado para un particular antes que para una institución religiosa, puesto que las imágenes religiosas de Murillo se adaptaban bien a los lujosos interiores de los devotos y acaudalados fieles sevillanos; de hecho, con sus fórmulas el pintor creó un arte apropiado para los espacios domésticos. Las obras religiosas de Murillo fueron coleccionadas por dos de sus principales mecenas, Justino de Neve y Nicolás Omazur, y su popularidad entre los propietarios privados está fuera de duda tras las investigaciones de Kinkead. Mayer señaló una relación entre esta composición y la de una estampa hecha partiendo de un cuadro de Guido Reni (Bartsch, n. 13) tal vez inspirado en Annibale Carracci. Los niños de la concha es el reflejo de una form popular de piedad que favorecía la representación de Cristo y san Juan Bautista en su infancia, poniendo énfasis tanto en su espiritualidad como en su condición humana. En este caso, el tema contradecía la estricta doctrina eclesiástica, pues, como señalara Francisco Pacheco en su Arte de la pintura, Cristo y san Juan Bautista, aun siendo primos, no se conocieron hasta que ambos fueron adultos, cuando este último bautizó a Jesús en el río Jordán. Lo más singular de esta anécdota es que anticipa, en términos infantiles, este hecho que ocurrió en la vida adulta de Cristo. El Niño Jesús sonríe y señala hacia la suave luz que emana de la neblina dorada formada por las nubes con las que parecen fundirse los ángeles. Al fondo la nubosidad tormentosa, oscura y amenazante, semeja predecir el destino de ambos niños. En la cruz de san Juan, una cinta, a modo de filacteria, ondea con la inscripción ECCE AGNUS DEI, proclamando al niño Jesús como "cordero de Dios". Colocando el cordero en primer plano y mirando fijamente a los dos niños, Murillo destaca su dualidad como símbolo de Cristo y como compañero favorito de cualquier niño, llevando así el acontecimiento religioso al mundo doméstico. De esta obra se conocen varias copias de cierto interés en Colonia, Richmond y Viena, entre otros lugares (Texto extractado de Luna, J. J.: De Tiziano a Goya. Grandes maestros del Museo del Prado, National Art Museum of China-Shanghai Museum, 2007, pp. 231-233).

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Ficha técnica

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Aguatinta litográfica sobre papel avitelado, 1829 - 1932
Los Niños de la concha
Aguatinta litográfica sobre papel avitelado, 1829 - 1932
Número de catálogo
P00964
Autor
Murillo, Bartolomé Esteban
Título
Los niños de la concha
Fecha
Hacia 1670
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Dimensión
Alto: 104 cm.; Ancho: 124 cm.
Procedencia
Colección Real (colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 968; La Granja, cuarto del señor infante son Luis-dormitorio, 1766, nº 968; Palacio de Aranjuez, Madrid, pieza de dormir los Reyes, 1794, nº 968; Palacio Real, Madrid, trascuarto de la reina-pieza de la chimenea colgada de encarnado, 1814-1818, nº 968).

Bibliografía +

Palacio del Real Sitio de San Ildefonso. La Granja., Inventario general Pinturas, Muebles y otras alhajas de la Reina Nuestra Señora que tiene en el Palacio del Real Sitio de San Ildefonso, VII, Madrid, 1746, pp. 89.

Aranjuez: Inventario de las pinturas de este Real Sitio hecho a la muerte de Carlos III., Madrid, 1788.

Inventario. Real Palacio de Madrid. 1814, Madrid, 1814.

Inventario de las Pinturas del Museo Hecho a la Muerte del Rey, Madrid, 1834, pp. 14.

Mayer, August L.1885-1944, Murillo. L'Oeuvre du Maitre, Hachette, Paris, 1913, pp. 89.

Mayer, August L., Historia de la Pintura Española, Espasa Calpe, Madrid, 1928, pp. lám. 264.

Paris, Pierre, La peinture espagnole depuis les origines jusqu'au debut du, Les Éditions G. Van Oest, Paris,Bruselas, 1928, pp. lám. XXXVII.

Lozoya, Juan de Contreras y López de Ayala, Marqués de, Historia del arte hispánico, IV, Salvat, Barcelona, 1945, pp. 345.

Ars hispaniae: historia universal del arte hispánico, XV, Plus Ultra, Madrid, 1971, pp. 354.

Museo Nacional del Prado, Museo del Prado: catálogo de las pinturas, Museo del Prado, Madrid, 1972.

Ponz, Antonio, Viage de España., VI, Madrid, 1972, pp. 31.

Haraszti-Takacs, Marianne, Murillo, Korvina, Budapest, 1977.

Young, Eric., Murillo. Todas las Pinturas de Murillo., Noguer, Barcelona, 1980.

Esteban, Claude, Tout L'Oeuvre Peint de Murillo, Flammarion, Paris, 1980.

Angulo Íñiguez, Diego, Murillo, II, Espasa-Calpe, Madrid, 1981, pp. 199.

Cañedo-Arguelles, Cristina, Arte y teoría: la contrarreforma y España, Universidad, Arte-Musicología Servicio de Publica, Oviedo, 1982, pp. lám. 54.

Ayala Mallory, Nina, Bartolomé Esteban Murillo, Alianza Editorial, Madrid, 1983, pp. 30/lám. 14.

El niño en el Museo del Prado, Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1983, pp. 165.

Male, Emile, El Barroco. Arte Religioso del Siglo XVII. Italia. Francia., Encuentro, Madrid, 1985, pp. lám. 126.

Museo Nacional del Prado, Museo del Prado: catálogo de las pinturas, Museo del Prado, Madrid, 1985, pp. 447.

Velazquez en Zijn Tijd: zeventiende-eeuwse Spaanse schilderk, Rijks Museum, Amsterdam, 1985, pp. 110.

Valdivieso, Enrique, Historia de la pintura sevillana: siglos XIII al XX, Guadalquivir, Sevilla, 1986, pp. 221, 225/lám. 177.

Anatra, Bruno, Venezia e la Spagna, Electa, Milan, 1988, pp. 175/lám. 192.

Brown, Jonathan1939-, La Edad de Oro de la pintura en España, Nerea, Madrid, 1990, pp. 282/lám. 267.

Museo Nacional del Prado, Museo del Prado: inventario general de pinturas, I, Museo del Prado, Espasa Calpe, Madrid, 1990.

Pérez Sánchez, Alfonso E. (1935-2010)), Presencia del Museo del Prado en Mexico. Bartolome Esteban M, Televisa, Mexico, 1990, pp. 17/lám. 9.

Valdivieso, Enrique, Murillo Sombras de la Tierra, Luces del Cielo, Silex, Madrid, 1991, pp. 187.

Pérez Sánchez, Alfonso E., De pintura y pintores: la configuración de los modelos visuales, Alianza, Madrid, 1993, pp. lám. 264.

Buendía, José Rogelio, El Prado. Colecciones de Pintura, Lunwerg Editores, Barcelona, 1994, pp. 142.

Murillo: pinturas de la colección de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado, Focus, Sevilla, 1996, pp. 86.

Brown, Jonathan, Painting in Spain 1500-1700, Yale University Press, Yale, 1998, pp. 230/lám. 299.

Brooke, Xante, Murillo Kinderleben in Sevilla, Himer Verlag GmbhBayerische Staats, Munchen, 2001, pp. 232.

Brooke, Xanthe, Murillo: scenes of childhood, Merrell Publishers, London, 2001, pp. 128.

Niños de Murillo, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2001, pp. 108.

Museo Nacional del Prado, Pintura barroca española: guía, Museo Nacional del PradoAldeasa, Madrid, 2001, pp. 190.

Portús, Javier, La Coleccion de Pintura Española en el Museo del Prado, Edilupa, Madrid, 2003, pp. 160.

Valdivieso, Enrique, Pintura Barroca Sevillana, Guadalquivir Ediciones, Sevilla, 2003, pp. 346.

Aterido Fernández, Ángel, Colecciones de pinturas de Felipe V e Isabel Farnesio: inventarios reales, II, Fundacion de Apoyo de la Historia, Madrid, 2004, pp. 434.

De Tiziano a Goya. Obras maestras del Museo del Prado., Tokio - Osaka, 2006.

De Tiziano a Goya: grandes maestros del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado: SEACEX, Madrid, 2007, pp. 231.

Valdivieso, Enrique, Murillo: catálogo razonado de pinturas, El Viso, 2010, pp. nº325 p.166, 491.

Cobo, G., 'Niños. Naturaleza y juegos' En:, Mena Marques,Manuela B. Goya en Madrid : cartones para tapices 1775-1794, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2014, pp. 204-211 [204 f.5.2].

Held, Julius S., 17th and 18th century art :baroque painting, sculpture, arch, Prentice-HallH. N. Abrams, Nueva York, pp. 187/lám. 198.

Otros inventarios +

Inv. Isabel Farnesio, La Granja, 1746. Núm. 968.
Otr [pintura] original en Lienzo, de mano de Murillo , que reptª el Niño en pie, dand de beber con una Concha à Sn Juan que està de rodillas. Tiene cinco quartas de alto; quatro pies, y seis dedos de ancho. Marco dorado liso con Targetas cinceladas ... 1

Inv. Testamentaría Isabel Farnesio, La Granja, 1766. Núm. 968.
Quarto del sºr Ynfante Dn Luis [...] 968 / Ôtro [quadro] de cinco pies de ancho, y quatro de alto, marco dorado y gravado, representa sn Juan arrodillado al Niño Jesus, vale dos mil rrs

Inv. Testamentaría Carlos III, Aranjuez, 1794. Núm. 968.
Pieza de dormir los Reyes [...] {412} 968 / Quatro pies y medio de largo y tres y tres quartos de alto. Cristo niño dando de vever con una Concha á Sn. Juan tambien niño. Ydem. [Murillo] ... 4000

Inv. Fernando VII, Palacio Nuevo, 1814-1818. Núm. 968.
Trascuarto de la Reina / Pieza de la chimenea colgada de encarnado [...] {21524-21525} 968-831 / dos varas menos cuarta de largo vara y media de alto = el Niño dando de beber a San Juan = San Juan con el cordero = Murillo

Inv. Real Museo, 1857. Núm. 202.
Murillo. / 202. El niño Jesus y san Juan. / El niño Dios dá de beber en una concha á san Juanito que está delante de el arrodillado y vestido con una pellica. En la parte superior hay una gloria con tres angeles. (C.L.) / Alto 3 pies, 8 pulg, 3 lin; ancho 4 pies, 5 pulg, 3 lin.

Catálogo Museo del Prado, 1872-1907. Núm. 866.
866.-Jesus y San Juan, niños: cuadro conocido con el nombre de Los Niños de la concha. / Alto 1,04. Ancho 1,24.-Lienzo. / Cerca de un manantial que riega un bosquecillo, y arrodillado humildemente sobre un terrazo que amenizan hermosas y silvestres plantas, bebe el Precursor niño el agua que le suministra el niño Jesus en una concha. San Juan apoya con la mano izquierda en el suelo la cruz de caña que descansa tambien en su hombro, y el Verbo infante, al tiempo de darle de beber con la mano derecha, le señala con la otra un rompimiento de gloria con tres ángeles entre nubes...

Exposiciones +

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Fecha de actualización: 28-04-2017 | Registro creado el 28-04-2015

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