formularioRDF
El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Itinerario expositivo

El Prado en femenino III. La reina Isabel de Farnesio (1692-1766)

Museo Nacional del Prado. Madrid 1/12/2025 - 24/5/2026

Tras mostrar la decisiva aportación de las mujeres de las casas reales europeas de los siglos XVI y XVII, el Museo Nacional del Prado propone, con la colaboración del Instituto de las Mujeres y el apoyo de Iryo, un nuevo acercamiento a su colección con la tercera edición del itinerario “El Prado en femenino”. En esta ocasión, la propuesta se traslada al siglo XVIII para descubrir el legado de la promotora artística que más significativamente contribuyó al engrandecimiento de la antigua Colección Real y, en consecuencia, del actual Museo: la reina Isabel de Farnesio (1692-1766). 

Su legado —del que proceden cerca de quinientas obras conservadas hoy en el Museo y expuestas en la mitad de sus salas— no solo hizo posible la llegada de creaciones tan emblemáticas como el Apostolado de Rubens, San Sebastián de Guido Reni, La Virgen, el Niño y san Juan de Correggio, la Sibila de Velázquez o el Sueño de Jacob de José de Ribera; también propició la formación del más sobresaliente conjunto de escultura clásica que custodia el Museo del Prado, con el Grupo de San Ildefonso o El fauno del cabrito, entre otras, y abrió las puertas al ingreso de las obras de Murillo en la Colección Real, cuyo boceto de la obra Santa Ana dando una lección a la Virgen se exhibe por primera vez en el Prado tras su reciente identificación en el Museo de Pau (Francia) durante una operación de inventario. 

La magnitud y calidad de la colección reunida por Isabel de Farnesio, así como su presencia esencial en las salas del Museo motivan que el Prado le dedique íntegramente este itinerario, enmarcado en un ambicioso programa que lo sitúa a la vanguardia de las instituciones comprometidas con visibilizar el papel de la mujer en la historia del arte.

Los itinerarios del Museo Nacional del Prado se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. Para ello se recaba la colaboración de profesionales ajenos a la institución y a las disciplinas que en ella tienen acomodo habitualmente. El objetivo es procurar al visitante una mirada distinta, pero rigurosa, a nuestras colecciones; una mirada que se fije en temas y asuntos diferentes a los habituales y, en esta ocasión, ofrezca la oportunidad de hacer nuevamente protagonistas a las mujeres. Una mirada que, como en las dos ediciones anteriores, cuenta con la colaboración del Instituto de las Mujeres con el fin de, además de visibilizar las narrativas femeninas en la Historia del Arte, promover la investigación de las colecciones del Museo del Prado con perspectiva de género. 

Así sucede con la tercera edición de El Prado en femenino, un relevante itinerario bajo la dirección científica de la profesora Noelia García Pérez en el que, a través de 45 obras -cinco de ellas permanecían en almacén, dos estaban depositadas en la Universidad de Zaragoza y en la embajada de Londres y una de Murillo que se expone por primera vez tras ser encontrada en un Museo de Pau en Francia-, se invita a conocer nuevos relatos protagonizados por una de las principales promotoras artísticas del siglo XVIII en Europa: la reina Isabel de Farnesio la promotora artística que más poderosamente ha contribuido a formar las colecciones del Museo del Prado. 

Desde su llegada a España en 1714, con motivo de su matrimonio con Felipe V, y hasta su muerte en 1766, y profundamente influenciada por su linaje familiar, Isabel de Farnesio ejerció durante más de medio siglo un patronazgo activo y sostenido, utilizando sus propios recursos a través del conocido como bolsillo de la reina, lo que le permitió gozar de una destacada autonomía en sus elecciones artísticas. A través de una nutrida red de artífices, nobles y diplomáticos que actuaban como agentes y mediadores, reunió cerca de un millar de pinturas que reflejan su marcada predilección por las escuelas flamenca e italiana, así como por la producción de Murillo, su artista favorito junto a Teniers y Brueghel el Viejo. Su promoción artística se extendió también al ámbito de la escultura, con la adquisición de una parte significativa de la colección de la reina Cristina de Suecia. Guiada por una mirada cultivada y un criterio propio, su mecenazgo dejó una impronta decisiva en la configuración de las colecciones reales.

El Museo conserva cerca de 500 obras procedentes de la colección de Isabel de Farnesio —entre pinturas, dibujos y esculturas—, más de un centenar de las cuales se exhiben en su colección permanente. Su presencia es tal que prácticamente la mitad de las salas del Prado muestran obras que fueron propiedad de la reina y que hoy constituyen un núcleo esencial de sus colecciones. Basta recorrer el Museo para reconocer la flor de lis, marca que distinguía sus obras de las pertenecientes al rey Felipe V, presente en algunas de las piezas más emblemáticas de la institución. 

Isabel de Farnesio reunió cerca de un millar de pinturas. Más de un tercio de ese conjunto —358 pinturas— se custodian hoy en el Museo del Prado e incluyen piezas maestras de Velázquez, Ribera, Murillo, Teniers, Correggio, Rubens, Luca Giordano, Reni, Guercino, Veronés, Tintoretto, Brueghel el Viejo, Van Dyck, Brueghel el Joven, Clara Peeters, Parmigianino y Watteau, entre otros. 

En este amplio conjunto pictórico, destaca de manera singular su predilección por la obra de Bartolomé Esteban Murillo, cuya incorporación a la Colección Real se debió íntegramente al decidido impulso de la reina. De ahí que las pinturas que pertenecieron a Isabel de Farnesio conformen hoy el núcleo más numeroso y significativo del artista sevillano conservado en el Museo del Prado.

A esa extraordinaria colección pictórica se suma su decisiva actuación en el ámbito de la escultura clásica. De hecho, una de las iniciativas más relevantes de su mecenazgo fue la adquisición de uno de los conjuntos de escultura antigua más codiciados del momento: el reunido décadas antes por la reina Cristina de Suecia. Esta operación define con elocuencia su modelo de patronazgo. Aunque se trató de un proyecto compartido con Felipe V, fue Isabel quien tomó la decisión, impulsó la compra, seleccionó personalmente las piezas y reservó para sí las más valiosas, como el Grupo de San Ildefonso, el Diadúmeno, El fauno del cabrito o el Sátiro en reposo. Como en el caso de la pintura, más allá de su envergadura numérica, lo que distingue esta colección es la calidad excepcional de sus obras, calidad que explica el destacado lugar que ocupa en la colección permanente del Museo. 

Aunque concebidas inicialmente para el Palacio de La Granja de San Ildefonso, una cuidada selección de estas piezas llegó al Museo del Prado en 1829, año en que la institución pasó a llamarse Real Museo de Pintura y Escultura. Gracias al patronazgo de dos mujeres excepcionales —Cristina de Suecia e Isabel de Farnesio—, estas obras conforman hoy el conjunto más valioso de escultura clásica del Museo del Prado. 

La firme voluntad del Museo Nacional del Prado de visibilizar el papel de la mujer en el arte y de destacar la contribución de estas promotoras se materializa en un itinerario que se acompaña de un libro centrado en sus protagonistas, una pieza audiovisual en coproducción con CaixaForum , así como de un ambicioso programa de actividades complementarias, entre las que destacan: la tercera edición del simposio Protagonistas femeninas en las colecciones del Museo del Prado, ciclos de conferencias tanto en el Museo como fuera de él —a través de Prado extendido en femenino—, un nuevo storytelling, visitas guiadas con la comisaria del recorrido, la creación de recursos digitales como infografías y guías para familias, un curso para profesorado, conciertos y una nueva editatona en colaboración con Wikimedia España. 

Con esta nueva edición de “El Prado en femenino”, el Museo del Prado, en colaboración con el Instituto de las Mujeres, continúa avanzando en la relectura de sus colecciones desde una perspectiva de género y consolida un proyecto en el que pasado y presente convergen para construir un futuro más igualitario, generando nuevas narrativas que visibilicen los logros alcanzados por las mujeres en el arte, relatos que reflejen la diversidad de experiencias, perspectivas y voces que conforman la historia.

Comisaria:
Noelia García Pérez. Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Murcia

Acceso

Edificio Villanueva

RDF

RDF

Con la colaboración de:
Iryo

Multimedia

Itinerario

Itinerario expositivo

Itinerario expositivo
La reina Isabel de Farnesio

Ranc, Jean

1723

Óleo sobre lienzo. 144 x 115 cm.

Museo Nacional del Prado

Los itinerarios del Museo Nacional del Prado se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. Para ello se recaba la colaboración de profesionales ajenos a la institución y a las disciplinas que en ella tienen acomodo habitualmente. El objetivo es procurar al visitante una mirada distinta, pero rigurosa, a nuestras colecciones; una mirada que se fije en temas y asuntos diferentes a los habituales y, en esta ocasión, ofrezca la oportunidad de hacer nuevamente protagonistas a las mujeres. Una mirada que, como en las dos ediciones anteriores, cuenta con la colaboración del Instituto de las Mujeres con el fin de, además de visibilizar las narrativas femeninas en la Historia del Arte, promover la investigación de las colecciones del Museo del Prado con perspectiva de género. 

Así sucede con la tercera edición de El Prado en femenino, un relevante itinerario bajo la dirección científica de la profesora Noelia García Pérez en el que, a través de 45 obras -cinco de ellas permanecían en almacén, dos estaban depositadas en la Universidad de Zaragoza y en la embajada de Londres y una de Murillo que se expone por primera vez tras ser encontrada en un Museo de Pau en Francia-, se invita a conocer nuevos relatos protagonizados por una de las principales promotoras artísticas del siglo XVIII en Europa: la reina Isabel de Farnesio la promotora artística que más poderosamente ha contribuido a formar las colecciones del Museo del Prado. 

Desde su llegada a España en 1714, con motivo de su matrimonio con Felipe V, y hasta su muerte en 1766, y profundamente influenciada por su linaje familiar, Isabel de Farnesio ejerció durante más de medio siglo un patronazgo activo y sostenido, utilizando sus propios recursos a través del conocido como bolsillo de la reina, lo que le permitió gozar de una destacada autonomía en sus elecciones artísticas. A través de una nutrida red de artífices, nobles y diplomáticos que actuaban como agentes y mediadores, reunió cerca de un millar de pinturas que reflejan su marcada predilección por las escuelas flamenca e italiana, así como por la producción de Murillo, su artista favorito junto a Teniers y Brueghel el Viejo. Su promoción artística se extendió también al ámbito de la escultura, con la adquisición de una parte significativa de la colección de la reina Cristina de Suecia. Guiada por una mirada cultivada y un criterio propio, su mecenazgo dejó una impronta decisiva en la configuración de las colecciones reales.

El Museo conserva cerca de 500 obras procedentes de la colección de Isabel de Farnesio —entre pinturas, dibujos y esculturas—, más de un centenar de las cuales se exhiben en su colección permanente. Su presencia es tal que prácticamente la mitad de las salas del Prado muestran obras que fueron propiedad de la reina y que hoy constituyen un núcleo esencial de sus colecciones. Basta recorrer el Museo para reconocer la flor de lis, marca que distinguía sus obras de las pertenecientes al rey Felipe V, presente en algunas de las piezas más emblemáticas de la institución. 

Isabel de Farnesio reunió cerca de un millar de pinturas. Más de un tercio de ese conjunto —358 pinturas— se custodian hoy en el Museo del Prado e incluyen piezas maestras de Velázquez, Ribera, Murillo, Teniers, Correggio, Rubens, Luca Giordano, Reni, Guercino, Veronés, Tintoretto, Brueghel el Viejo, Van Dyck, Brueghel el Joven, Clara Peeters, Parmigianino y Watteau, entre otros. 

En este amplio conjunto pictórico, destaca de manera singular su predilección por la obra de Bartolomé Esteban Murillo, cuya incorporación a la Colección Real se debió íntegramente al decidido impulso de la reina. De ahí que las pinturas que pertenecieron a Isabel de Farnesio conformen hoy el núcleo más numeroso y significativo del artista sevillano conservado en el Museo del Prado.

A esa extraordinaria colección pictórica se suma su decisiva actuación en el ámbito de la escultura clásica. De hecho, una de las iniciativas más relevantes de su mecenazgo fue la adquisición de uno de los conjuntos de escultura antigua más codiciados del momento: el reunido décadas antes por la reina Cristina de Suecia. Esta operación define con elocuencia su modelo de patronazgo. Aunque se trató de un proyecto compartido con Felipe V, fue Isabel quien tomó la decisión, impulsó la compra, seleccionó personalmente las piezas y reservó para sí las más valiosas, como el Grupo de San Ildefonso, el Diadúmeno, El fauno del cabrito o el Sátiro en reposo. Como en el caso de la pintura, más allá de su envergadura numérica, lo que distingue esta colección es la calidad excepcional de sus obras, calidad que explica el destacado lugar que ocupa en la colección permanente del Museo. 

Aunque concebidas inicialmente para el Palacio de La Granja de San Ildefonso, una cuidada selección de estas piezas llegó al Museo del Prado en 1829, año en que la institución pasó a llamarse Real Museo de Pintura y Escultura. Gracias al patronazgo de dos mujeres excepcionales —Cristina de Suecia e Isabel de Farnesio—, estas obras conforman hoy el conjunto más valioso de escultura clásica del Museo del Prado. 

La firme voluntad del Museo Nacional del Prado de visibilizar el papel de la mujer en el arte y de destacar la contribución de estas promotoras se materializa en un itinerario que se acompaña de un libro centrado en sus protagonistas, una pieza audiovisual en coproducción con CaixaForum , así como de un ambicioso programa de actividades complementarias, entre las que destacan: la tercera edición del simposio Protagonistas femeninas en las colecciones del Museo del Prado, ciclos de conferencias tanto en el Museo como fuera de él —a través de Prado extendido en femenino—, un nuevo storytelling, visitas guiadas con la comisaria del recorrido, la creación de recursos digitales como infografías y guías para familias, un curso para profesorado, conciertos y una nueva editatona en colaboración con Wikimedia España. 

Con esta nueva edición de “El Prado en femenino”, el Museo del Prado, en colaboración con el Instituto de las Mujeres, continúa avanzando en la relectura de sus colecciones desde una perspectiva de género y consolida un proyecto en el que pasado y presente convergen para construir un futuro más igualitario, generando nuevas narrativas que visibilicen los logros alcanzados por las mujeres en el arte, relatos que reflejen la diversidad de experiencias, perspectivas y voces que conforman la historia.

Construyendo la imagen de la reina

Construyendo la imagen de la reina
La reina Bárbara de Braganza

Domenico Duprà

1725

Óleo sobre lienzo. 75 x 60 cm.

Museo Nacional del Prado

La primera sección está dedicada a mostrar la creación y evolución de la imagen de Isabel de Farnesio. Aunque destinada a ocupar un papel secundario como reina consorte, la frágil salud del rey le permitió asumir funciones de gobierno en varias ocasiones, ejerciendo una influencia directa y significativa en la política de la monarquía durante buena parte de su matrimonio. Esta sección nos acerca a las diferentes estrategias iconográficas empleadas para construir y proyectar su imagen pública con el fin de legitimar su posición y reforzar su autoridad en el ejercicio del poder. La acompañan en este recorrido Luisa Isabel de Orleans, Bárbara de Braganza y María Amalia de Sajonia, quienes, como esposas de Luis I, Fernando VI y Carlos III, ejercieron como reinas consortes durante la vida de Isabel de Farnesio y cuya presencia nos permite explorar los usos y funciones asignados a los retratos de estas soberanas.

La colección de pinturas de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado

La colección de pinturas de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado
Sagrada Familia del pajarito

Murillo, Bartolomé Esteban

Hacia 1650

Óleo sobre lienzo. 144 x 188 cm.

Museo Nacional del Prado

Entre 1714 y 1766, la reina Isabel de Farnesio reunió una colección pictórica cercana al millar de piezas, un dato que ilustra con claridad el alcance de su ejercicio del patronazgo artístico en el contexto europeo del siglo XVIII. Más de un tercio de este conjunto pictórico conforma hoy una parte esencial del patrimonio del Museo del Prado. Se trata trescientas cincuenta y ocho obras que nos acercan a los principales representantes de las grandes escuelas pictóricas de la Edad Moderna europea, al tiempo que reflejan la marcada predilección de la reina por las escuelas flamenca e italiana, así como por la obra de Bartolomé Esteban Murillo, su artista favorito junto a David Teniers el Joven y Jan Brueghel el Viejo.

Esta segunda sección ofrece al visitante una selección de algunas de las obras más significativas de la colección pictórica de la reina que se muestra en la colección permanente del Museo, prestando especial atención a la figura de Murillo.

La colección de escultura de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado

La colección de escultura de Isabel de Farnesio en el Museo del Prado
Afrodita agachada

Taller romano

Mediados del siglo II (Cuerpo y cabeza); Siglo XVII (Brazos)

Mármol blanco. 128 x 56 x 54 cm.

Museo Nacional del Prado

La tercera sección examina uno de los encargos artísticos más destacados de Isabel de Farnesio: la adquisición de la colección de escultura de la reina Cristina de Suecia. Esta compra define de manera elocuente su modelo de patronazgo artístico. Aunque se trató de un proyecto conjunto con su esposo, el rey Felipe V, fue la reina quien tomó la decisión de la compra, impulsó la operación y asumió la responsabilidad del encargo, realizando personalmente la selección de las piezas y reservándose para sí las más valiosas del conjunto.  Piezas tan valiosas como El fauno del cabrito, la Clítia, el Diadúmeno, el Grupo de San Ildefonso o el conjunto de las Musas fueron propiedad de la reina Isabel de Farnesio y hoy conforman el conjunto más valioso de las esculturas clásicas del Museo del Prado.

Noelia García Pérez. Dirección científica del programa “El Prado en femenino”

Noelia García Pérez. Dirección científica del programa “El Prado en femenino”
Noelia García Pérez

Noelia García Pérez es catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Murcia. Sus principales líneas de investigación se centran en el patronazgo artístico femenino y en la relación existente entre arte, poder y género en el Renacimiento. Ha publicado ampliamente sobre estos temas en revistas como Women’s History Review, Early Modern Women. An interdisciplinary Journal, Goya, The Book Collector, ARBOR o Culture & History. Además, es autora, entre otros títulos, de las monografías Miradas de Mujeres. El patronazgo femenino y el arte de Renacimiento (Nausicä, 2004) y Arte, Poder y Género en el Renacimiento español. El patronazgo artístico de Mencía de Mendoza (Nausicä, 2004). Ha sido editora de las recientes publicaciones Mary of Hungary, Renaissance Patron and Collector. Gender, Art and Culture (Brepols, 2020), Isabel la Católica y sus hijas: El patronazgo artístico de las últimas Trastámara (Editum, 2020), María de Hungría y Juana de Austria. El patronazgo artístico femenino en las cortes del Renacimiento europeo (Tres Fronteras, 2020), The Making of Juana de Austria. Gender, Art and Patronage in Early Modern Iberia (LSUP, 2021), Mujer y Retrato en el Renacimiento. Usos, funciones y formas de exhibición (Silex, 2022) y Portraiture, Gender and Power in Sixteenth-Century Art: Creating and Promoting the Public Image of Early Modern Women (Routledge, 2023) En estos momentos trabaja en la edición del volumen colectivo Crafting a Legacy. Artists and Female Female Patronage in Early Modern Europe (Brepols, 2025). 

Desde el año 2017 ha dado un impulso decisivo para convertir a la Universidad de Murcia en un centro de referencia para el estudio de la promoción artística femenina en la Edad Moderna con la creación y dirección de las Jornadas Internacionales de Investigación Arte, Poder y Género. 

A lo largo de su carrera investigadora ha participado en nueve proyectos competitivos nacionales e internacionales. Entre ellos destaca el promovido por el J. P. Getty Research Institute sobre el patronazgo artístico de Mencía de Mendoza. Actualmente, es la investigadora principal de los proyectos del MICINN Medallas retrato y poder femenino en la Europa del Renacimiento (I): Las mujeres de la Monarquía Hispánica (2021-2024) y de la Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia Arte Género y Representación Medallas retratos femeninas en las cortes del Renacimiento en Europa (2023-2026). 

Desde el año 2021 es directora científica del proyecto “El Prado en femenino”.

El Prado en femenino

El Prado en femenino
Una artista

Aurelia Navarro Moreno

1906

Óleo sobre lienzo. 68 x 44 cm.

Museo Nacional del Prado

En los últimos años el Museo del Prado ha manifestado un firme compromiso por visibilizar el papel de la mujer en el mundo del arte, ya sea como artífice, patrona y coleccionista o como sujeto de la mirada masculina. Lo ha hecho a través de exposiciones monográficas e itinerarios por su colección permanente, pero también de reuniones científicas, congresos, conferencias y becas especializadas en su Centro de Estudios. Bajo el título “El Prado en femenino” volcamos ahora en nuestra web esta experiencia, con la voluntad de compartir lo realizado y de alentar nuevas investigaciones.

Obras

Actividades

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba