Marco de La maja vestida
1910 - 1912. Dorado al agua, Moldeado, Ensamblado, Policromado, 120,1 x 214 cmSala 038
Marco de estilo fernandino. Presenta un perfil casi plano con un filo de sarta de perlas dorado, una entrecalle policromada en negro con decoraciones de molde imitando el bronce en centros y esquinas. Se trata de metopas con rosetas de las que parten elementos de índole vegetal. Cierra un canto dorado decorado de sarta de perlas y hojas carnosas.
Cuando estos cuadros llegaron al Museo del Prado procedentes de la Real Academia de San Fernando, la maja vestida y la maja desnuda estaban guarnecidas con un marco de moldura lisa dorada. Una vez en el museo, entre los años de 1910 y 1912, es decir, bajo la dirección de José Villegas, se debieron realizar estos marcos fernandinos, inspirados en el gusto mobiliario de los años en los que fueron realizadas las pinturas por Goya. Podemos afinar la fecha de realización si tenemos en cuenta la datación de distintas fotografías conservadas de principios de siglo sobre estas dos pinturas. Así, en las fotografías de Laurent se puede apreciar la moldura lisa con la que llegaron al museo (HF00808/028 y HF00808/029) como también en las fotografía de Lacoste de la maja desnuda datada entre 1910-1915, (H00F1822). Sin embargo, en las fotografías de Lacoste de entre 1911-1912 aparecen ya ambas obras reenmarcadas con los marcos actuales.
El estilo fernandino se corresponde con la fase del reinado de Fernando VII posterior a la expulsión de José I Bonaparte (1814-33). Sucedió al estilo imperio napoleónico, con el que guarda una estrecha relación. Sus raíces están muy vinculadas al mobiliario y a las aplicaciones metálicas. Se caracteriza por la presencia de coronas y festones de hojas de laurel con bayas, flores de loto, puntas de hojas de helecho y trofeos, así como una gran variedad de palmetas y rosetas de influencia egipcia. También son frecuentes símbolos alados, antorchas y demás emblemas de la victoria propios de la Antigüedad. Estos marcos así lo demuestran en su decoración y, aun no siendo los originales de las pinturas, tienen un gran valor histórico y artístico.