Pelea de gatos en una despensa
1630 - 1640. Óleo sobre lienzo, 116 x 172 cmSala 081
Varios gatos se cuelan por la ventana de una despensa, peleándose sobre la mesa en la que se habían colocado diversas viandas preparadas para ser cocinadas: racimos de uvas verdes y negras en una elegante copa de orfebrería, pájaros de colorido plumaje ensartados en una rama, una cesta con fruta y pan, un recipiente con algunas aves desplumadas y un faisán, así como melones, alcachofas y espárragos colocados directamente sobre la mesa. Todo un despliegue de elementos propios de una opulenta despensa que los gatos, en su irracional frenesí y avidez, han descolocado e incluso roto algunas piezas en mil pedazos, caso de un plato de porcelana china.
La pintura es una representación propia del estilo que empleó Paul de Vos junto con su cuñado Frans Snyders, quienes se especializaron en las representaciones de animales vivos y pinturas de bodegón y naturaleza muerta. La capacidad para captar las calidades táctiles de los plumajes y pieles de los animales se equipara a la de los vegetales y las piezas de mobiliario, de gran realismo y cuidada composición.
Paul de Vos se inspiraba en obras de otros artistas coetáneos en Amberes, cuando no trasladaba directamente algunos elementos presentes en ellas a sus pinturas. En este lienzo podemos señalar la copa de uvas, tomada de algunas imágenes de Jan Brueghel el Joven (1601-1678), o la disposición de las uvas y las parras, que recuerda el hacer de Frans Snyders.
Además de los valores plásticos, este tipo de obras podían apreciarse intelectualmente cuando eran interpretadas en clave simbólica. En ocasiones eran representaciones de fábulas del autor griego Esopo; en otros casos, podían aludir, por contraste, a virtudes desatendidas. Es el caso de esta Pelea de gatos en una despensa, donde parece que, en un descuido, el responsable de la despensa dejó abierta la ventana, provocando la entrada de los animales y el consecuente desastre de la mesa y sus viandas. En este sentido, la escena constituye una evidente alusión a la falta de diligencia en el cuidado de aquello que debía ser vigilado.
Este tipo de pinturas, generalmente destinadas a las casas burguesas de los Países Bajos en el siglo XVII, fueron puestas de moda entre los coleccionistas del Barroco, difundiéndose por toda Europa como pintura desenfadada y decorativa. Fueron incluso objeto de interés para las clases aristocráticas: de hecho, esta pintura aparece documentada a mediados del siglo XVIII en la colección de la reina Isabel Farnesio, formando parte de la decoración del Palacio de la Granja, cerca de Madrid (Pérez Preciado, José Juan, en Martínez Plaza, Pedro J., Ages of Splendor. A History of Spain in the Museo del Prado, cat. exp. Pudong, Shanghái, 2024).