Pentecostés
1696 - 1705. Óleo sobre lienzo, 168 x 111 cmNo expuesto
En el centro, la Virgen, en actitud de oración, rodeada de los doce apóstoles; detrás, tres figuras femeninas. En primer término, a la izquierda, San Pedro con las llaves en el suelo y el libro; a la derecha San Juan. En lo alto, el Espíritu Santo en forma de paloma y una serie de querubines, bajo un cortinaje.
Según la narración de San Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles, estando éstos reunidos, sobrevino de repente un ruido del cielo como del viento impetuoso que soplaba, que llenó toda la casa, y aparecieron una especie de lenguas de fuego que se asentaron sobre cada uno de ellos; inmediatamente, quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en sus bocas.
Palomino, que además de pintor era un profundo conocedor de los libros sagrados, supo reflejar en su representación de este fundamental acontecimiento la sensación de turbulencia creada por la irrupción de la blanca paloma, símbolo del Espíritu Santo, estableciendo además un contraste entre las actitudes de los Apóstoles, sorprendidos e incluso atemorizados ante lo desconocido, y la serenidad de la Madre de Dios, cuyo corazón intuía los designios divinos. Los contrastes luminosos, acentuados por el cortinaje dispuesto en pabellón que cierra la composición por arriba, conjugados con una técnica empastada y vibrante, contribuyen a lograr los efectos deseados.
Esta pintura, pareja de un Sueño de san José que también pertenece al Museo del Prado (P003296), probablemente fue realizada por Palomino para el convento madrileño de la Trinidad, de trinitarios calzados, también conocido como convento de la Trinidad Calzada, en cuya iglesia vio los dos cuadros el escultor Felipe de Castro a mediados del siglo XVIII, siendo igualmente allí citados por Ponz y Ceán Bermúdez. No tenemos constancia documental del encargo, por lo que no es posible conocer con certeza la fecha de su ejecución. No obstante, el evidente recuerdo de composiciones y modelos de Luca Giordano, siempre admirado por Palomino, nos obliga a situar su realización en un momento posterior a la venida a la Corte española del pintor napolitano. Por otro lado, ciertas semejanzas con otras obras del artista cordobés, especialmente con el lienzo de "La Virgen niña con san Joaquín y santa Ana", que se conserva en la iglesia cordobesa de San Francisco de la Ajarquía, relacionado a su vez con otro de Luca Giordano de 1696, y que Palomino debió realizar en torno a 1705, nos permiten establecer la hipótesis de que esta obra fuera pintada en la década de 1696-1705.
La composición, simplificada y con alguna variante, fue grabada en 1763 por Manuel Salvador Carmona (1734-1820) para el Oficio Parvo; otra versión grabada, esta vez por Francisco Asensio (1725-1794) y probablemente tomada de la anterior, se conserva en la Colección Albert de la Biblioteca Nacional de Madrid.
Con la Desamortización, este lienzo pasó a formar parte del Museo Nacional de Pintura; de 1887 a 1936 estuvo depositado en la capilla del Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, donde fue recogido por la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico en 1936, como prueba una etiqueta que está situada en el reverso de la obra, y de 1970 a 1989 lo estuvo en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Pintores del Reinado de Carlos II, Madrid, Museo del Prado, 1996, p.92, nº32