Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, IX almirante de Castilla
1643. Bronce, 74,5 x 29 KgSala 016A
Este retrato ha figurado con varias atribuciones: fue catalogado en el siglo XIX como el Conde Duque de Olivares, durante el siglo XX como el II duque de Medina de las Torres, en 2018 se planteó, como una posibilidad con dudas, que fuera el duque de Montalto, y en 2019 se ha propuesto, tras la localización de documentación específica, que se trata del IX Almirante de Castilla.
No aparece citado en los inventarios del Alcázar de 1686 y de 1701-03. Los inventarios de la Real Academia de San Fernando, desde donde llegaron al Prado este busto y el de Juan José de Austria pertenecientes a la colección real, y los primeros inventarios del Museo del Prado consideraron esta obra un retrato del Conde Duque de Olivares, y fue Barrón, 1908, p. 181, quien señaló que estaba firmado y fechado. Tormo en 1924, p. 16, lo catalogó, basándose en los paralelos con la fecha y en un grabado de Parrino conservado en la Biblioteca Nacional - BNE ER/574 (78) -, como Ramiro Núñez Felípez de Guzmán, II duque de Medina de las Torres (1600 -1668), yerno del conde-duque de Olivares, favorito y primer ministro de Felipe IV, por ser éste virrey de Nápoles en 1643 -fecha que se había leído en la firma de la obra desde 1908- y por la similitud con un busto que poseía el conde de Casasola hoy perdido (Tormo, 1909, pp. 291-312). Esta atribución se mantuvo durante todo el siglo XX y principios de 2021 (Coppel 1998, p. 140 que recoge toda la bibliografía del siglo XX, Viceconte, 2013, p. 71).
Durante el siglo XX se publicó como fecha incisa, 1643. Se hizo una nueva lectura en que Leticia Azcue, valoró en 2010 que podría tratarse de 1648. Según esta fecha, la relación con Medina de las Torres que hacía cuatro años que había dejado de ser virrey de Nápoles dejaba de tener sentido. Por otro lado, la identificación como Medina de las Torres fue descartada sólidamente por Gil Saura en 2018, con otra posible atribución del retratado como el VII duque de Montalto. Resultaba una hipótesis plausible, pues en un inventario realizado en Caltanissetta en 1652 a la vuelta del virreinato de Cerdeña y antes de trasladarse a Valencia como virrey, se cita "Una statua di brunzo del duca mio signore a mezzo corpo", que podría identificarse con el busto conservado hoy en el Prado. El gusto del duque por la escultura en bronce no terminaría ahí, investigaciones en curso lo presentan como un ávido coleccionista que encarga años después multitud de retratos propios y de sus antepasados, entre ellos una galería de retratos realizados en bronce claramente identificables en los inventarios realizados tras su muerte en Madrid. Además, algunos documentos iconográficos abundarían en esta posible identificación, como una medalla acuñada en Palermo poco antes de la realización de este retrato (Pardo Canalís, 1977, 234-235; Viceconte, 2013, p. 71. Museo del Prado, O1074) y de un retrato pintado conservado en una colección privada palermitana que se atribuyó a Pietro Novelli (Di Stefano, 1989, 220-221).
Las facciones tanto del retrato como de la medalla podían ciertamente ser similares a las del busto en bronce del Prado. Luis Guillermo Moncada-Aragón y la Cerda, Príncipe de Paternò (V), duque de Montalto (VII) y de Bivona (V), conde de Caltanissetta, Collesano, Adernò, Sclafani, Caltabellota y Centorbì, barón de Melilli, de Motta S. Anastasia, de Belice, de San Bartolomeo y de Malpasso (1614-1672), fue conocido en los últimos años de su vida como el cardenal Moncada (Vid. Diccionario biográfico español, RAH, vol. XXXV, 2009, pp. 532-534). Procedía, por parte de padre, de la nobleza napolitana y por parte de madre era nieto de los duques de Medinaceli. Además, se casó con apenas quince años con María Afán de Ribera y Moura, hija del III Duque de Alcalá, por entonces nombrado virrey de Nápoles. Tras una infancia en Palermo, el joven Moncada se instaló en Nápoles con su suegro que se convirtió en su tutor, que le trasmitió una exquisita educación artística. Cuando el duque de Alcalá fue nombrado virrey de Sicilia en 1632 la pareja se trasladó con él y entre 1635 y 1639, tras la marcha de su suegro a Flandes, gobernó Sicilia en calidad de presidente del reino. En 1637 murió su suegro y en 1639 su esposa, el duque se instaló temporalmente en Roma en la embajada de España acogido por el tío de su esposa, el II marqués de Castelrodrigo. De Roma marchó a su palacio de Caltanissetta, en Sicilia, allí preparó la partida para España en julio de 1642 para ponerse al servicio del monarca y casarse por segunda vez, esta vez con Catalina Moncada, hija del marqués de Aytona. En 1644 el matrimonio se trasladó a Cerdeña donde el duque iba a ocupar el cargo de virrey y volvió a desarrollar un ambicioso programa artístico, pero Juan Melchor Pérez ya no aparece a su servicio.
Este asunto fue retomado en 2019 por Cruz Yábar que, tras la identificación de varias esculturas en los inventarios de bienes del IX y el X almirantes de Castilla, y su estudio, ha individualizando, a partir de la documentación de archivo e iconográfica, que este busto en bronce de la colección del Museo del Prado E254, sería un retrato de 1643 del IX Almirante de Castilla, Juan Alfonso Enríquez de Cabrera (1594-1647 94 RAH, 1597 YABAR), V Duque de Medina de Rioseco, que fue virrey siciliano de 1641 a 1643. Un retrato del Almirante citado en los inventarios se había dado por perdido (Helmstutler di Dio y Coppel 2013), pero Cruz Yábar identificó el busto del Prado con el que figura en la tasación de 7 de agosto de 1647 realizada por el platero Joaquín Pallarés en uno de los palacios de la familia, el del recreo del Pardo o el de los Mostenses: “Ytten vio un retrato de medio cuerpo de su Excel.a de bronce, inventariado a no 581, tassole acompañándose p.a ello con Joachin Pallares platero en mill y quinientos ducados vellñón, valen diez y seis mill y quinientos reales. 16.500” que habían recogido como perdido Helmstutler Di Dio/ Coppel, 2013) Lo puso en relación directa en el parecido con el retrato grabado de 1692 del IX Almirante - BNE ER/574 (82) – y otro de Pietro Novelli en colección particular que figura como Medina de las Torres por el parecido con este busto de bronce, pero Cruz Yábar propone que sería el IX Almirante, quien según su inventario de 1647 tenía un retrato de este pintor, y coincide con la edad de 46 años que tendría entonces. Señaló Cruz que la pieza, que llegó a la colección de Felipe V, debió ser confiscado entre los bienes madrileños del nieto del Almirante, Juan Tomás Enríquez de Cabrera, XI y ultimo Almirnate (1646-1705), que había tomado partido en 1702 por el archiduque Carlos.
Por otro lado, Cruz planteó también que debió tener su peana original, y que se trataría de la que actualmente tiene la cabeza de Seneca atribuida a Finelli, no inv. E 144 del Museo del Prado. Ni la cabeza de Seneca ni el pedestal aparece en los inventarios de los Almirantes, proponiendo que no se correspondería con la escultura de Seneca a la que hoy sirve de base, sino a este retrato en bronce del IX Almirante de Castilla. La inscripción que claramente se refiere al IX Almirante está en el reverso de la peana donde apoya el Séneca y, si las escenas talladas aludían a una victoria naval, “cabe esperar un retrato del homenajeado armado con coraza y no un busto de un filósofo”, así como el hecho de que el pedestal sea de alabastro cuando la cabeza de Séneca es de mármol. Efectivamente, en los inventarios del retrato E 254 “sobre basa de jaspe” en 1747, y “con su peana de mármol blanco” en 1789 y en 1857. Estuvo atribuida a Giuliano Finelli y Giulio Mencaglia, está firmada por Juan Melchor Pérez (doc. 1642-1650) quien estuvo, como escultor y fundidor, sucesivamente al servicio del Duque de Montalto desde 1642, y de Juan José de Austria en 1650. Dombrowski publicó algunos documentos de 1650, que revelan que Juan Melchor Pérez es reconocido como escultor al servicio de Juan José de Austria.