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Un Paseo del Prado sin coches
José Torreblanca Prieto, Nieto de José Prieto, Portero Mayor, 1936-1948Un Paseo del Prado sin coches
José Torreblanca Prieto, Nieto de José Prieto, Portero Mayor, 1936-1948
Otra cosa que recuerdo es todos los aleros de Museo, los que dan a la iglesia de los Jerónimos. Había una infinita cantidad de nidos de golondrinas que anidaban allí y que han desaparecido, porque las golondrinas en Madrid, ante la ausencia de insectos, han desaparecido. Un vuelo muy bonito el de las golondrinas. Había tardes de primavera que, por alguna razón, los insectos salían en gran cantidad y las golondrinas también salían a buscarlos. Con lo cual había una algarabía inmensa. No os podéis imaginar qué cantidad de golondrinas se podía acumular entre el Prado y la iglesia de los Jerónimos.
El cielo prácticamente lleno de golondrinas piando. A mi abuela le preguntaba: “abuela, pero ¿qué pasa?”. “Es que están de boda”. Esas cosas que se cuentan, no sé por qué. No sé por qué una abuela podía contar esa historia. También tengo recuerdos aparejados no con el Museo de Prado sino con los alrededores… Era un sitio absolutamente tranquilo en el cual los chiquillos podían jugar tranquilamente. Por el Paseo de Prado prácticamente no pasaban coches, era un sitio carente de peligro para los niños. Podían merodear por allí sin que fuera peligroso. Era una situación de tranquilidad absoluta. Por las tardes las madres bajaban a los bancos que hay a la orilla de Museo, se reunían, bajaban con los niños. Los niños jugábamos. Y ese era el ambiente del Museo de Prado, era una cosa bastante tierna y que recuerdo con gran cariño.
Todavía encontrábamos algunas mañanas rebaños de ovejas. No como ahora que se sacan artificialmente. Entonces se sacaban de verdad porque aquello era una cañada. La orilla del Retiro era una cañada y tenían derecho a transitar las ovejas.
Después la vida la hacíamos subiendo la calle Huertas. Íbamos al mercado de Antón Martín y al Cine Doré. No cuando era esta pedantería de Filmoteca Nacional de España sino que era un cine de barrio. El cine de barrio donde entrábamos con mi abuela a las 15 horas de la tarde y salíamos a las 22 horas porque nos veíamos la sesión de dos películas. Como estaba mandado, había que aprovechar el dinero. Salíamos ciegos, yo creo. Entrábamos a las 15 horas y salíamos a las 22 horas. Después de habernos visto el NO-DO, de habernos puesto de pie mientras salía Franco cuando tocaba el himno nacional. Es que ha pasado mucho tiempo. Y me gusta venir a este barrio. Está todo lleno de recuerdos. Frente al Museo estaban esos fotógrafos que bajaban la cortinilla, que se la ponían encima. Y había un caballo de cartón, para hacerse en él fotografías. Ahora lo recuerdo, había también gitanas vendiendo postales. Pero no era lo más llamativo, era una cosa muy marginal dentro de lo que era el entorno del Museo.
Nieto de José Prieto, Portero Mayor del Museo Nacional del Prado en los años 40, vive en una de las casas del Museo con su familia, cuando era niño.
Entrevista realizada el 20 de febrero de 2018
Índice entrevista
9 / 12-
He vivido en el Museo del Prado -
Carbón para las viviendas -
Una mañana cualquiera del año 1943 -
Madre y tía, copistas del Prado -
Las labores del abuelo, el Portero mayor -
Alarma de incendios en los años 40 -
La plantilla del Museo con Sotomayor -
El colorido de Goya -
Un Paseo del Prado sin coches -
La jubilación del abuelo y la diáspora familiar -
Una historia continua en torno a la mesa camilla -
A quién pertenece el Museo del Prado
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Conserjería
María Merino Cabrera
Ordenanza de dirección, 1977-2004