El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás

Gisbert Pérez, Antonio

Alcoy, 1834 - París, 1902

De origen humilde, Gisbert se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y a continuación fue pensionado a Roma por tres años, entre 1855 y 1858, desde donde remitió sus trabajos de pensionado a la Academia.
Su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes vino determinada por el género de la pintura de historia, en el que pronto se convertiría en uno de los grandes maestros españoles. Así, en 1858 presentó los “Últimos momentos del príncipe don Carlos” (Madrid, Palacio del Pardo), por el que fue premiado con una primera medalla. En la Nacional de 1860 presentó “Los Comuneros de Castilla” (Madrid, Congreso de los Diputados), pintura por la que obtuvo el mismo galardón y que se convertiría en una obra decisiva de su carrera por la clara interpretación de su argumento en clave liberal, que asociaría a Gisbert para siempre con esa ideología. Tanto es así que en 1863 le fue encargado un lienzo, “Doña María de Molina presentando a su hijo a las Cortes de Valladolid”, para decorar el testero del hemiciclo del Congreso de los Diputados; obra que debía hacer pareja con otra de José Casado del Alisal, favorito de los conservadores, quien sería desde entonces su rival artístico y -sobre todo- político. En 1864 presentó el “Desembarco de los puritanos en la América del Norte” (Madrid, Senado), continuación estilística de las obras que ya le habían premiado.
Protegido por los políticos liberales, conoció al futuro rey Amadeo I durante el viaje de inauguración del Canal de Suez. A su llegada a España atendió numerosos encargos del monarca, pero especialmente se ocupó de sus retratos oficiales. Debido a su vinculación política, desde la Revolución de 1868 hasta 1873 fue director del Museo del Prado sustituyendo a Federico de Madrazo, autor por antonomasia de la imagen de Isabel II. Tras la Restauración borbónica en la figura de Alfonso XII, Gisbert abandonó España, instalándose definitivamente en París, para dedicarse a la pintura de pequeño formato para el mercado burgués, aunque todavía realizaría dos importantes encargos, “La salida de Colón desde el Puerto de Palos” (Washington, Capitolio) y “Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga”, su gran obra final, que atendía a un encargo directo del gobierno de Sagasta para el Museo del Prado, con un sentido de reparación política sobre el pensamiento liberal.
En toda la obra de Gisbert puede apreciarse una plástica serena y depurada, deudora del purismo de raíz académica sobre la que maduró su propia personalidad artística, adecuada sobre todo para la pintura de historia. Sin embargo, existen algunos excepcionales ejemplos de retratos, como el de Salustiano Olózaga (Madrid, Congreso de los Diputados), o de escenas de género inspiradas sobre todo en relatos literarios, como sucede con “Don Quijote en casa de los duques” (colección particular) (G. Navarro, C. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 472-473).

Obras (5)

Multimedia

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba