Ignacio Ravelli
Vercelli, 1756, 1836Ignazio y su hijo Luigi Ravelli (Revelli) (Vercelli 1776-1858), miembros de una familia de ebanistas que se remonta al siglo XVI (San Martino, 1997, p. 383), sobresalieron en la ejecución de la taracea, técnica que ensambla pequeñas piezas de maderas finas formando una escena, si bien en ese alto nivel se reconoce una menor habilidad al hijo.Ignazio (1756-1836), natural de Vercelli, inició su inspiración en el trabajo de las taraceas con el estudio del coro de Santa Andrea en Vercelli del siglo XVI, que llamó especialmente la atención a Vittorio Amadeo III, un conjunto desmontado durante la ocupación Napoleónica, que Ignazio recompuso en 1829 (Yorke, 2004, p. 74). Tuvo encargos sobre todo de muebles en la corte de Turín, y de cortes y comitentes extranjeros. En 1791 el rey Vittorio Amadeo III le asignó un estipendio anual de 240 liras con el permiso de adornar el letrero de su tienda con las armas reales, a quien se describía a sí mismo más como un ebanista que un “tarsiatore” (Yorke, 2004, p. 74). Además de los muebles adornados, cultivó la composición de vistas “vedutte” con perspectivas y ruinas especialmente, recreaciones de monumentos célebres y cárceles inspiradas en estampas de la época. Pudo contar con la ayuda de su hijo Luigi (1776-1858). Hay obras suyas en París, en Viena y en España. Según De Gregory, y siguiéndole Yorke (2004, p. 73), el embajador del reino de Cerdeña “Ministro Capellati” dió varias órdenes para envíos a España.


