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Tegeo Díaz, Rafael

Caravaca de la Cruz, Murcia, 1798 - Madrid, 1856

Rafael Texedor Díaz, llamado "Tegeo", fue un artista complejo en el que se refleja con gran nitidez el eclecticismo académico de los pintores de toda una generación, a caballo entre el Neoclasicismo y el Romanticismo. Su lenguaje depurado y preciso, con un característico dibujo, nítido y rotundo, transitó del estilo declamatorio de sus primeras obras de composición -en las que es muy perceptible la huella de la tradición clásica- hacia la delicada sencillez de sus retratos burgueses, en los que alcanzó la madurez de su arte, siempre caracterizado por su exquisita sensibilidad plástica.
Formado primero en su tierra natal y a continuación en la Academia de San Fernando de Madrid, allí se convirtió en el discípulo más aventajado del pintor alicantino José Aparicio (1773-1838), y en 1824, siguiendo sus indicaciones, marchó a Roma a completar sus estudios. En esos años romanos realizó con éxito un buen número de obras religiosas, lo que le confirió un sólido prestigio que, a su vuelta a Madrid, le franqueó el acceso a la Academia, en la que ingresó en 1828 como miembro de mérito. En esa institución llegaría a ejercer puestos de alta responsabilidad, como el de teniente director en 1839 y director honorario a partir de 1842. Con el solemne motivo de su ingreso realizó una de sus primeras grandes obras, claramente influida por la escultura manierista florentina que había estudiado en su reciente viaje, "Hércules y Anteo" (Madrid, Academia), de la que el Prado guarda un pequeño boceto (P6247).
El grueso de sus obras de composición, algunas de ellas de verdadero empeño, mantendrán sus raíces en el clasicismo del Barroco romano, especialmente las pinturas religiosas. Así sucede con "La última comunión de san jerónimo" (P6956), que depende de un conocido modelo de Domenichino. Sin embargo, la mayoría de las pinturas con las que se presentó a las exposiciones de la Academia eran obras inspiradas en la Antigüedad clásica, resueltas de acuerdo a los cánones neoclásicos en los que Tegeo se había formado. Así, las más destacadas de todas fueron las presentadas en el Liceo Artístico y Literario de Madrid, pintadas para el infante Sebastián Gabriel (1811-1875), y que representaban a "Antíloco llevando a Aquiles la noticia del cadáver de Patroclo" (colección particular) y la "Lucha de lapitas contra centauros" (colección particular).
Sin embargo, el éxito de Rafael Tegeo vino determinado por su habilidad con el arte del retrato, en el que destacó brillantemente y que le reportó su más sólido y permanente reconocimiento social. Fue precisamente su protagonismo como retratista en la Corte isabelina lo que le convirtió, a finales de los años cuarenta, en pintor honorario de cámara. Tras su nuevo cargo retomó su actividad como pintor de composiciones históricas, ahora ya con fines propagandísticos, como sucede con "Ibrahim-el Djerbi o el Moro Santo, cuando en la tienda de la marquesa de Moya intentó asesinar a los Reyes Católicos" (Madrid, Palacio Real), por el que obtuvo un gran éxito en Madrid y en París.
En efecto, su fina sensibilidad artística hacia el retrato le llevó a expresarse en él con mucha mayor audacia y libertad, tanto en sus formatos como por la manera íntima y sencilla de captar la personalidad de los modelos.
Tegeo atendió además a otros géneros considerados menores en los ambientes académicos. Destacó sobre todo su dilatada actividad como paisajista, así como sus incursiones en las escenas de género y de costumbres, que reflejaban su compromiso con los ideales románticos más modernos. Acuñó una tipología de retrato burgués en la que ubica a sus modelos ante un fondo paisajístico -como sucede en "Niña sentada en un paisaje"-, que le pone en conexión con retratistas andaluces de la generación romántica, como Antonio María Esquivel, pero con un lenguaje plástico bien diferente al de estos maestros (G. Navarro, C. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, p. 488).

Obras (13)

Retrato de señora
Óleo sobre lienzo, Siglo XIX
Tegeo Díaz, Rafael (Atribuido a)
Pedro Benítez y su hija María de la Cruz
Óleo sobre lienzo, Hacia 1820
Tegeo Díaz, Rafael
Hércules y Anteo
Óleo sobre lienzo, Hacia 1828
Tegeo Díaz, Rafael
Ángela Tegeo
Óleo sobre lienzo, Hacia 1832
Tegeo Díaz, Rafael
María de la Cruz Benítez
Óleo sobre lienzo, 1827
Tegeo Díaz, Rafael
Los duques de San Fernando de Quiroga
Óleo sobre lienzo, Hacia 1833
Tegeo Díaz, Rafael
La familia Barrio
Óleo sobre lienzo, Hacia 1839
Tegeo Díaz, Rafael
Mariano Facundo Barrio García
Óleo sobre lienzo, Hacia 1839
Tegeo Díaz, Rafael
Niña sentada en un paisaje
Óleo sobre lienzo, 1842
Tegeo Díaz, Rafael

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