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Vouet, Simon

París, 1590 - París, 1649

La carrera del pintor se divide en dos etapas bien diferenciadas: después de varios viajes internacionales, una estancia en Italia, que concluye en 1627 con su vuelta a la patria y luego el periodo plenamente parisiense, desde 1627 hasta su muerte, veintidós años después. Retratista y decorador, supo indagar en el espíritu de las composiciones religiosas sin desdeñar la alegoría, rica en halagos y adulaciones a la monarquía y a las clases superiores que mantuvieron y realzaron su prestigio.
Nacido en París en 1590 y alumno de su padre, Laurent, un pintor oscuro y casi desconocido, parece haber sido precoz como artista y aunque desconocemos su periodo de formación, pudo estar marcado por la influencia del manierismo tardío de la segunda escuela de Fontainebleau. Según sus biógrafos hizo un viaje a Londres en 1605 y posteriormente fue a Constantinopla en 1611, acompañando al barón de Sancy en su embajada. Al año siguiente parte de Turquía yendo a Venecia (1612-1613) y finalmente llega a Roma a fines de 1613 o principios de 1614.
Allí se establece en el barrio de San Lorenzo in Lucina donde mantiene contactos con sus compatriotas y otros artistas italianos (Vignon, Tournier, Valentin, Regnier, Lanfranco, Borgianni, Manfredi, etc.). Su estilo acusará estos contactos que serán beneficiosos no sólo para él sino para unos y otros entre sí. Vive plenamente el ambiente pictórico romano permaneciendo en la Ciudad Eterna hasta 1627, con excepción de un viaje a Génova (1620-21). En 1617 recibió apoyos del rey de Francia y el año siguiente era ya beneficiario oficialmente de una pensión regia. Sin duda estuvo bajo el mecenazgo de Cassiano del Pozzo y también disfrutó de la protección de los Doria. Massini y, sobre todo, de los Barberini.
Sus obras estaban en las más prestigiosas colecciones y recibía multitud de encargos privados y públicos de considerable importancia -entre ellos uno para San Pedro del Vaticano- llegando a ocupar la presidencia de la Academia de San Lucca en 1624. Habituado al éxito, era también la cabeza del grupo de artistas franceses que residían en Roma. En 1627 dejó Italia instalándose en Paris, llamado por la Corte. Allí Luis XIII le colmó de honores y le distinguió con el título de Primer Pintor del Rey animándole, en consecuencia a reorganizar la vida artística francesa.
Estilísticamente, sus pinturas italianas revelan una gran cantidad de influencias que se entremezclan dando a sus obras un particular carácter. No hubo en Italia ningún pintor más permeable que Vouet a todo lo que se hacía a su alrededor: desde Caravaggio y sus seguidores al clasicismo boloñés pasando por los grandes maestros del último Renacimiento veneciano y romano, sin olvidar los napolitanos y genoveses del siglo XVII. A lo largo de su etapa parisiense los elementos del ámbito caravaggiesco van olvidándose, su paleta se aclara, sus tipos se hacen más elegantes y las composiciones muestran una monumentalidad barroca de imponente esplendor, aunque tocada de cierta rutina en lo concerniente a la imaginación creadora, tal vez por causa de complacencia hacia los comitentes.
En la última época de su vida alternó los encargos regios con los particulares realizando decoraciones para varios palacios de París y alrededores, junto con distintos cuadros de altar. Murió en París en 1649, un año después de la creación de la Academia Real de Pintura y Escultura, en cuyo proyecto fundacional participó activamente, siguiendo aquellas primitivas normas que le había dictado el soberano francés a la llegada a la capital de sus Estados.
Su obra se difundió con rapidez merced a los numerosos grabados que reproducían sus composiciones. Estas llegaron a España y debieron ejercer una influencia considerable a tenor de la relativa cantidad de transposiciones que han aparecido. Sus lienzos y decoraciones, con temas mitológicos y religiosos, fueron copiados en España durante el XVII y el XVIII hasta época tardía: Palomino, Goya y Vicente López, entre otros, ejecutaron interesantes pinturas que, siendo unas veces copias y otras interpretaciones, deben mucho a las geniales realizaciones del artista francés. Además de los lienzos existen dibujos de escuela española que reproducen fielmente composiciones grabadas del artista francés, e incluso a través de ellos puedan reconstruirse en el futuro estampas perdidas merced al análisis de algunos de estos dibujos (Luna, Juan J., "Simon Vouet y España", Historia 16, 1990, n. 175, pp. 116-124).

Obras (5)

La Virgen y el Niño, con Santa Isabel, San Juan Bautista y Santa Catalina
Óleo sobre lienzo, 1624 - 1626
Vouet, Simon
El Tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza
Óleo sobre lienzo, 1627
Vouet, Simon
Estudio para la Musa Euterpe
Clarión sobre papel marrón, Hacia 1634
Vouet, Simon
Velázquez
Talla dulce: aguafuerte y buril sobre papel avitelado, 1846
Vouet, Simon (Atribuida la obra original, según inscripciones, a Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y); Pannier, Jacques Etienne; Gavard, Charles; Sandoz, Auguste
Velázquez
Talla dulce: aguafuerte y buril sobre papel avitelado, 1846
Vouet, Simon (Atribuido a); Pannier, Jacques Etienne -Grabador- (Atribuida la obra original, según inscripciones, a Velázquez, Diego Rodríguez de Silva y); Gavard, Charles; Chardon, F., aîné; Sandoz, Auguste

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