Cristo coronado de espinas
1500 - 1525. Óleo sobre tabla.No expuesto
El rostro de Cristo coronado de espinas, mostrado de forma frontal, con el cuello y parte de la túnica, ocupa casi por completo el espacio. El fondo azul verdoso apenas es distinguible por la inclusión de un cerco de rayos dorados. Se trata de un nimbo crucífero, si bien, debido al formato circular y al tamaño del soporte, casi no se aprecia el brazo superior.
La frontalidad y el formato contribuyen a dar el mayor dramatismo a la representación del sufrimiento de Cristo. De las heridas causadas por la corona caen regueros de sangre que, desde la frente y por ambos lados de la cabeza, mezclándose con las lágrimas que corren por las mejillas, llegan al cuello. Los ojos enrojecidos transmiten un gran dolor y es llamativo, por inusitado, el detalle de las lágrimas formándose en los ojos. Destacan las espinas clavadas en la carne, que, transparentándose a través de la piel de la frente, desasosiegan el espectador. La hinchazón de los párpados, su aspecto amoratado y la boca entreabierta que deja ver los dientes inferiores, contribuyen a crear una representación fuertemente humana y narrativa de los tormentos de Cristo. Cabe señalar que no toda la sangre procede de las heridas de la corona: en el cuello se observan laceraciones provocadas por los latigazos recibidos.
De la cabeza de Cristo coronado de espinas en una tabla circular se conocen varios ejemplos atribuidos con mayor o menor consistencia a Albrecht Bouts, a partir de los cuales se realizarían en el taller otras versiones de ese modelo circular. Este se basaría en los modelos popularizados por su padre, Dirk Bouts, que, a su vez, tienen como referente formal la imagen de la Santa Faz de Jan van Eyck.
Hay dos detalles singulares de la obra del Prado. El primero es el nimbo. Como ha probado el estudio técnico, se trata de un añadido posterior, lo que también cabe inferir de su aspecto un tanto improvisado. Es muy posible que el nimbo fuera añadido en España, dado que es un elemento del todo ajeno a cualquier modelo de Cristo coronado de espinas del entorno de Albrecht Bouts. El segundo detalle característico de esta obra es la presencia de las laceraciones en el cuello, resultado de la flagelación: un rasgo que busca plasmar de la manera más elocuente el dolor y padecimiento de Cristo.
Pérez Preciado, José Juan, Pintura flamenca del siglo XV en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.77-80 nº.7