Eritis Sicut Dei
2007. Fotografía digital sobre papel fotográfico, 650 x 500 mmNo expuesto
Para Naia del Castillo se puede hacer arte mediante cualquier cosa o recurso, pero sin perder nunca de vista la realidad, no tanto para representarla, sino para darle réplica, lo que significa restaurar la narración dentro de las artes visuales. Su voluntad narrativa no está supeditada al género de los grandes relatos, sino al testimonio crítico directo de su experiencia personal. Es por esta razón por la que su intervención en el Museo del Prado cobra un especial interés, que, en su caso, no se limita a la confrontación entre pasado y presente, ni tampoco entre el recinto sacralizado del museo y la vida cotidiana, sino todo ello y al mismo tiempo como cruce de historias.
Esto se aprecia en su obra Eritis Sicut Dei, a la que Naia del Castillo le ha colgado un collar real, con una medalla bañada en oro que representa la escena de la expulsión de Adán y Eva del paraíso, según el modelo de Fra Angelico. El reluciente colgante resplandece sobre un desnudo busto femenino, oscurecido por una gasa negra transparente. Es la historia del pecado y de la redención, del sexo y de la culpa, pero también la del insidioso entrecruzamiento narrativo donde se alteran los papeles asignados: una brillante intervención o réplica crítica sobre el desgarramiento de la vida en medio del esplendor áureo y de la lujuria.
Calvo Serraller, Francisco, Doce artistas en el Museo del Prado, Madrid, Fundación Amigos del Museo del Prado, 2007, p.30-33