Felipe V a caballo
Hacia 1723. Óleo sobre lienzo, 59,8 x 46,6 cmSala 086
El cuadro pintura presenta al rey Felipe V a caballo como general al mando de las tropas españolas en el campo de batalla. Le acompaña un paje, también a caballo, que sostiene el yelmo del soberano. Sobre la cabeza del rey se dispone la figura alegórica de la Victoria, haciendo sonar su trompeta mientras vuela junto al arco iris. En este aparece el signo de Sagitario, bajo el cual el monarca había nacido el 19 de diciembre de 1683. A los pies del caballo se representan varios trofeos militares, que desde el primer plano invitan a la contemplación en un término más lejano, de un choque de caballería y un campamento.
La pintura debió ser probablemente un primer boceto de presentación del retrato ecuestre de Felipe V, encomendado a Ranc poco después de su llegada a España. Las diferencias entre esta pequeña tela y el retrato definitivo, pese a la coincidencia de la figura del soberano a caballo y el planteamiento general de la composición, son muy notables: en el boceto, la figura alegórica de la parte superior representa a la Fama, mientras en el retrato final se transforma en la Victoria. Asimismo, el paje con turbante que acompaña al rey y sostiene su casco pasa a ser en la obra definitiva un soldado de uniforme, y los trofeos del primer término en la parte inferior derecha se interpretan también de modo diverso. En cuanto al paisaje, hay igualmente transformaciones sustanciales, mostrándose la línea de horizonte más próxima en el boceto y más alejada en la obra final. Del mismo modo, los grupos de la caballería en pleno combate se componen de manera distinta, y el arco iris que cruza el cielo lo hace en el boceto en sentido descendente, mientras en el retrato definitivo asciende. Se mantiene sin embargo en la parte superior izquierda el signo de Sagitario.
Con este proceso, se pone de manifiesto la minuciosidad con la que Ranc afrontó el encargo del retrato ecuestre del primer Borbón español, destinado a colgar en el Salón de los Espejos del antiguo Alcázar de Madrid y a dialogar con los análogos que allí se conservaban de los soberanos de la dinastía anterior, los Austrias, debidos a Tiziano, Rubens y Velázquez. Ranc reunió en la efigie del monarca recuerdos de todos ellos, aunque lo dotó de un lenguaje estilístico consonante a su época, consiguiendo con ello plasmar la condición de Felipe V de continuador del linaje, aunque poseedor de una identidad distinta.
La aportación más personal del autor puede apreciarse al considerar los precedentes de su propia producción, que de diverso modo tuvo presentes al realizar el retrato ecuestre del rey, como es la composición análoga que había empleado en el de Felipe, duque de Orleans, que grabaría Nicolas Edelinck. En opinión de Juan José Luna, para la figura de la Victoria pudo inspirarse en la misma alegoría representada en el retrato de Luis XIV a caballo ante la ciudad de Namur debido a Pierre Mignard, que se conserva en el Museo de Versalles (MV2032). Ranc partió de experiencias previas propias y ajenas al configurar esta obra, con la que contribuyó decisivamente a la creación de la imagen oficial del rey Felipe V.
García Cueto, David, 'Jean Ranc. Felipe V a caballo (boceto)', Madrid, Ministerio de Cultura y Deporte,, 2021, p.28-30