Jarrón
1784 - 1803. Pasta tierna.Depósito en otra institución
En 1759, Carlos de Borbón heredó la corona de España por la muerte de su hermano Fernando VI. Al trasladarse a Madrid los monarcas trajeron consigo la fábrica de Capodimonte, una fábrica de porcelana que fue fundada en 1743. Ésta quedó instalada en los jardines del Buen Retiro. En 1760 comenzaba a trabajar bajo la dirección del escultor italiano José Gricci y, como químico, el alemán Carlos Schepper. Desde 1760 a 1770, bajo la dirección de Gricci; se llevaron a cabo obras extraordinarias como las salas de los palacios de Aranjuez en estilo chinesco, y en la de Madrid en que la influencia del neoclasicismo ya es patente, más una serie magnífica de jarrones, figuras y grupos para decorarlas. A partir de 1770 tomaron la dirección Carlos y Felipe Gricci, hijos del anterior, hasta 1783.
Durante este periodo los grandes jarrones y los grupos escultóricos fueron las piezas más selectas de la fabricación; estos últimos comprenden una serie de temas como los niños jugando con cabras, los de las estaciones, las ingenuas escenas con chinos y personajes orientales, las napolitanas, las de campesinas estilo Teniers y los grupos mitológicos. Todos ellos de un gran barroquismo por el movimiento de las figuras y el colorido brillante. Los moldes en su mayoría son obra de J. Gricci, realizados entre los años de 1760 y 75, pero repitiéndose durante toda la producción del Retiro.
A esta etapa pertenecería este jarrón, de porcelana, que, por su estilo y decoración pompeyana, corresponde a los últimos años del reinado de Carlos III. Tiene forma de urna, sin asas, boca estrecha con cenefa de flores naturalistas a todo color sobre fondo dorado; el cuello con gallones en relieve en oro y blanco. El cuerpo está unido a la base mediante tornillo, como ocurre en todas las piezas de gran tamaño y se divide en tres zonas para su decoración; la primera con cenefa de roleos con hojas rodeando dos medallones en las caras opuestas, en uno la alegoría de la música representada por una matrona clásica sosteniendo una lira y una trompeta, y un paisaje en el otro. En el centro una faja dorada con guirnalda de rosas naturalistas colgadas de argollas en brillante policromía como en torno a la boca, y la tercera decorada con roleos de hojas y flores azules semejantes a los de la primera y debajo palmetas en sepia y malva. El pie es de copa, alto, con sarta de perlas y filos dorados en su unión con el vaso, y flores de cuatro pétalos moradas y otras campanillas azules en el pie que descansa sobre plinto cuadrado, dorado. Un ejemplar de la misma serie existe en la Hispanic Society de Nueva York. (Texto extractado de De Ceballos-Escalera, I.; Braña de Diego, M.: Catálogo del Legado Fernández Durán. Artes Decorativas, 1974, p. 13-15)