La Virgen con el Niño
1655 - 1660. Óleo sobre lienzo, 151 x 103 cmNo expuesto
Sentada sobre una superficie pétrea, se encuentra la Virgen, que a su vez actúa como trono para el Niño Jesús, que se asienta sobre su muslo derecho. La Virgen y el Niño son de tamaño natural o ligeramente superior y ocupan gran parte de la superficie pictórica, lo que da lugar a una composición monumental. Murillo ha situado las dos figuras ante un fondo oscuro, y ha utilizado el contraste de luces y sombras para modelarlas de una manera sutil y certera. Ese fondo, y esa técnica contribuyen a dar una notable corporeidad a las figuras, subrayando su presencia física.
Murillo representó el tema de la Virgen con el Niño alrededor de una treintena de ocasiones, pues el tema incluye a dos de los personajes en cuya representación se sintió más cómodo a lo largo de toda su carrera. En algún caso presenta a la Virgen de pie (Liverpool, Walker Art Gallery), con frecuencia de medio cuerpo, como la famosa Virgen de la servilleta (Sevilla, Museo de Bellas Artes), y en la mayor parte de las ocasiones de la forma como aparece aquí. A partir de ese esquema general que la muestra sentada, frontal y de tamaño natural, introdujo algunas variaciones: con frecuencia incorpora un rosario, como la Virgen del Rosario (también del Prado), aludiendo a una de las devociones más arraigadas en España, y a veces la representa entre nubes (Ámsterdam, Rijksmuseum). Esta versión del Prado se distingue por dos cosas de la mayor parte de las demás: la Virgen lleva una melena suelta y larga que en parte le cae por delante; y el Niño no está de pie, sino que se encuentra sentado. Es una variación sutil, pero que afecta al contenido de la obra. Por un lado la hace más estática; y, por otro, más íntima. Colocar al Niño de pie, como hace en otras versiones, significa alterar el estado natural de las cosas, y subrayar lo que esa imagen tiene de "presentación" de Jesús, que actúa como elemento central de la composición (Florencia, Palacio Pitti). Aunque siempre, como en La Virgen del rosario, Murillo se las ingenió magistralmente para combinar la idea de presentación y afecto, la modalidad de la versión que se expone aquí resalta más la relación materno-filial.
La gran cantidad de versiones de representaciones de La Virgen con el Niño es expresiva del gusto de la sociedad sevillana por este tipo de obras que inciden en los aspectos más íntimos, suaves y confortables de la religión, que ofrecían un refugio frente a un horizonte económico y social desfavorable. Apenas veinticinco o treinta años antes de que Murillo pintara esta imagen la ciudad había sido asolada por una terrible epidemia de peste que redujo su población a casi la mitad.
El cuadro ingresó en las colecciones reales en época de Carlos IV, en un momento de creciente aprecio en España por el arte de Murillo. Esa estima perduraría durante el siglo XIX, y se reflejó en la utilización de sus cuadros como motivos de inspiración técnica y narrativa por varios artistas, especialmente sevillanos (Portús Pérez, Javier, en Martínez Plaza, Pedro J., Ages of Splendor. A History of Spain in the Museo del Prado, cat. exp. Pudong, Shanghái, 2024).