Las presidentas
1855 - 1860. Óleo sobre lienzo, 72 x 55,5 cmNo expuesto
Eugenio Lucas está considerado como uno de los principales seguidores de Goya durante el siglo XIX en España. No obstante, la interpretación que Lucas hizo del estilo y de los temas que el pintor había representado demuestra una especial originalidad. Así, es cierto que Goya había representado en ocasiones a una o dos mujeres asomándose desde un balcón, normalmente vestidas de majas, con mantilla blanca y con un abanico; pero en todos los casos se trataba de mujeres ofreciendo su cuerpo. Lucas parte de ese tema, pero lo despoja de todo componente crítico y las mujeres son simplemente aquellas que presidían el festejo; de ahí que el título del cuadro sea este. Lucas se limita a ofrecernos visiones amables o complacientes, sin connotación negativa. Aunque las protagonistas siguen siendo dos mujeres ataviadas con mantilla y con abanico como en la obra de Goya, ahora aparecen rodeadas de numeroso público, que contempla igual que ellas el festejo desde el balcón, y acompañadas de un torero. Este se encuentra fuera del balcón, ya vestido con su traje y con el "capote" -capa de color fucsia que emplean los toreros- sobre el hombro. Posiblemente se haya acercado a saludar a las jóvenes desde el ruedo. Hay otro detalle que subraya la vinculación con las corridas de toros: en el balcón cuelgan dos telas, quizá mantones, tal y como se hace en España habitualmente durante algunos desfiles, procesiones y festejos populares, decorando de forma efímera las fachadas de las casas. Debe tenerse en cuenta que algunas plazas de toros tenían en la parte superior una especie de balcón corrido como parece ser el aquí representado, pues en la parte izquierda puede atisbarse el inicio del otro. Además, los soportes verticales de madera son elementos de construcción propios de la parte superior de muchas plazas de toros. Por otro lado, cuando estas no existían (ya que no todos los pueblos podían costear la construcción de una), el festejo se celebraba en las calles y plazas de los pueblos y, por tanto, en un lugar u otro, parte del público contemplaba el espectáculo desde los balcones. El hecho de que los soportes verticales estén pintados de verde nos lleva a pensar que se trate de la antigua plaza de toros de la calle Alcalá de Madrid, ubicada muy cerca de la famosa puerta que daba acceso a la ciudad: esa plaza, que el propio Lucas pintó en estos años en obras como La plaza partida (Museo de Bellas Artes de la Habana), tenía los dos pisos superiores con una estructura de madera también pintada en verde.
Por tanto, la escena era habitual durante los festejos de cada ciudad o pueblo y por eso diferentes pintores costumbristas representaron a menudo el tema de las mujeres presidiendo el festejo desde un balcón. Uno de ellos fue Ignacio Zuloaga, que abordó en varias ocasiones este mismo tema. Teniendo en cuenta que Zuloaga fue además el propietario de este cuadro, parece claro que pudo servirle de referencia, o al menos de inspiración, a la hora de emprender este asunto.
Por otro lado, la factura pictórica de Lucas es muy diferente a la de Goya: Lucas toma la pincelada suelta del maestro, pero esta se convierte en una pincelada empastada que se disuelve en los fondos de una forma mucho más fácil y convencional. Por eso las figuras del segundo término están apenas esbozadas y quedan sin definir. Es cierto que, en los detalles de las mantillas -en especial de la mujer del centro- intenta imitar el carácter vibrante con el que Goya interpretaba frecuentemente este tipo de textiles. Por otro lado, Lucas suele emplear una gama cromática más alegre y colorista, en la que predominan a menudo los rojos, amarillos y azules, prescindiendo de la reducción cromática de Goya.
Martínez Plaza, Pedro José (Com.), Ages of Splendor: a History of Spain in the Museo del Prado. Cat. exp. Museum of Art Pudong, Shangai, Museum of Art Pudong ; Museo Nacional del Prado, 2024, p.178