Marco de Carlos V en la batalla de Mühlberg
Hacia 1924. Dorado al agua bruñido, Ensamblado, Estofado, Tallado, 370 x 318,1 cmSala 027
Con motivo de las remodelaciones museográficas que el Prado emprendió en las primeras décadas del siglo XX, varias de sus grandes obras se dotaron de nuevas enmarcaciones. Gracias a un programa de patrocinio se encargaron nuevos marcos, como este. Se trata de un marco historicista que reinterpreta los modelos renacentista. Su decoración en el filo de ovas, se combina con un contrafilo de sarta de perlas. La entrecalle plana recibe el grueso de la decoración, con metopas y rosetas talladas en las esquinas. Junto a éstas, se pueden ver roleos vegetales. El resto se distribuye con roleos estofados en verde y tarjetas reservadas para incluir datos explicativos de la obra. El canto del marco tiene elementos geométricos en forma de meandros policromados en rojo y flores de loto.
A comienzos del siglo XX los programas de remodelación del Museo se hacen más presentes. Varios directores, empezando por Álvarez Catalá, promueven la mejora de las enmarcaciones del Museo. El pintor Álvarez de Sotomayor (director entre 1922-31 y 1939-60), que había colaborado intensamente con Beruete como subdirector en la remodelación de las salas, da continuidad al proyecto tras ser nombrado director a la muerte de éste. El interés de Sotomayor y del Patronato por mejorar los marcos del Museo se materializa en 1923 con el aumento de los fondos destinados al enmarcado (que pasa de 2.500 a 4.000 pesetas) y en una mayor vinculación del Museo con el taller Cano, ahora llamado Hijos de Cano, ya que el padre, José, había fallecido el año anterior. Los primeros marcos documentados realizados por los Cano dentro del programa de reenmarcado datan de ese mismo año y su implicación en el proyecto se extenderá a lo largo de varias décadas. La realización de nuevos marcos de gran calidad fue posible gracias a una labor de mecenazgo que resultó esencial para la institución.
La remodelación de las salas de pintura veneciana del Renacimiento, que es discutida por el Patronato del Museo en junio de 1922, finaliza antes del 1 de diciembre de 1924. En esa fecha los reyes visitarán las nuevas salas de Tiziano y será en esa visita cuando el rey decida contribuir al esplendor de las salas donando el marco para el retrato ecuestre de Carlos V (Ladrero, 2013). El taller de marcos CANO fue fundado por José Cano en Madrid hacia 1906, y surtió desde su fundación de diferentes marcos y molduras al Museo del Prado y a otras instituciones y colecciones. Sus marcos se caracterizan por llevar muchos de ellos una chapa o etiqueta identificativa.