Raimundo Roberto y Fernando José, hijos de la infanta Josefa Fernanda de Borbón
1855. Óleo sobre lienzo, 146 x 104 cmNo expuesto
Por su iconografía es obra muy singular no solo en la producción del artista sino también en el retrato del siglo XIX español. En efecto, pone de manifiesto los ideales liberales, de raíz rousseauniana, acerca de la educación libre (palabra que aparece inscrita en letras capitales en el collar del perro) de la infancia, defendidos por el padre de los niños efigiados, el escritor y periodista José Lorenzo Güell y Renté (La Habana, Cuba, 1818-La Habana, Cuba, 1884). El propio Güell incluyó en la reedición de 1855 de su libro Lágrimas del corazón, un poema escrito en serventesios titulado A mi hijo Raimundo. En él le exhortaba a seguir el ideal que la pintura muestra: "Y no adornes tu frente con laureles, / la luz del almo sol nunca te vea, / ridículo, vestido de oropeles / ni del poder llevando la librea". En efecto, en lugar del atuendo cortesano los niños visten pieles de cordero en plena naturaleza de un bosque umbroso, en la proximidad amable de los animales, pues Raimundo acaricia al perro y su hermano Fernando José libera los jilgueros de la jaula.
En este periodo la influencia de la estatuaria clásica, patente en toda su obra, se hace muy visible, a través del eco en la figura del niño mayor de la composición invertida del Augusto de Prima Porta (Roma, Museos Vaticanos). En este caso, el gesto del brazo con la palma extendida subraya el vuelo del pájaro sobre ella como un símbolo de la liberación. Para el otro niño siguió un esquema parecido, pero también invertido, al del retrato de La niña Concepción Solá Garrido (Madrid, Museo del Romanticismo), obra de 1847, que utilizó también en alguna escena como el dibujo La sorpresa (Fernando Durán, junio de 1990, lote n. 112). Las ajustadas líneas de contorno trazan con claridad una composición triangular muy clasicista sobre el fondo oscuro, en la que destaca la finura del empleo de las luces y la suavidad de las carnaciones sonrosadas y de nacarados blancos. El esmero en la representación de los cuerpos corresponde a su condición de profesor de Anatomía de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y autor de un tratado sobre la materia de gran influencia, pero también consigue una delicada representación de los brillos en las pupilas, las pieles y las cañas de bambú de la jaula. El hecho de haber sido elegida por su autor junto con aquellas obras relevantes para representarle en la más importante exposición pública de pinturas hasta entonces celebrada en España, en la que el propio artista fue miembro del jurado, indica su importancia y significación. Las referencias de prensa no profundizaron en el sentido de la pintura, descrita como "una égloga" en el diario La Esperanza (Madrid, 3 de julio de 1856), pero que es en realidad un canto a la libertad inspirado sin duda por Güell, que dedicó los últimos años de su vida, como senador por la Universidad de la Habana, a defender la abolición de la esclavitud en Cuba.
Barón, Javier, "Raimundo Roberto y Fernando José, hijos de S.A.R. la infanta Dña. Josefa de Borbón" en Memoria de actividades 2016, Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2017, p.42-44