Vespasiano
1562 - 1565. Piedra caliza, Mármol blanco, 115 x 81 cmNo expuesto
La cabeza es de mármol blanco; el torso está tallado en un gran bloque de mármol con aspecto de breccia, pero que, por sus colores, puede ser identificado como portasanta brecciato: en él se figuran la túnica sobre el cuello y el paludamento, además del remate de la coraza y las ptériges sobre el hombro derecho. La fíbula, en cambio, es de mármol blanco y la peana de mármol blanco con vetas grises. Aunque a primera vista podría pensarse que este retrato representa al emperador Galba, lo cierto es que el corte de la cabeza, la calvicie y otros detalles, como el ceño fruncido, vienen a confirmar la tradicional identificación con Vespasiano. Pero se trata, como señala Blanco, de un Vespasiano según la concepción renacentista, tan diferente de los verdaderos retratos del Emperador (Carrasco Ferrer, M., La púrpura del Imperio, 1999: 76). Schröder apunta la posibilidad de que esta obra, junto con E351 y E158, forme parte de una de las dos series de bustos de emperadores que vinieron en 1565 desde Roma con el escultor Nícolo Bonanome a Madrid, donde su hermano Juan Bautista ya trabajaba como escultor del rey. Estilísticamente, estos tres bustos se parecen mucho a los de la otra serie (E151, E390 y E375), sin embargo, por su tamaño monumental, tienen que pertenecer a una serie independiente. A pesar de no gustar al rey, estas dos series fueron mandadas a la Casa de Campo para decorar los jardines. El realismo del Vitelio (E158) y el de este Vespasiano es el mismo que el de los retratos de la otra serie, con sus pupilas perfiladas y el cuidadoso tratamiento de la carnación, abundante e hinchada. Solo los bustos están realizados de otra manera, en piedra maciza, posiblemente para aguantar mejor el gran peso de las cabezas. Con mucha probabilidad fueron los hermanos Juan Bautista y Nícolo Bonanome, junto con Juan Antonio Sormano, también escultor del rey, los que realizaron en los años 60 del siglo XVI las dos series. Esto quedaría confirmado por una carta del año 1565 que dice que Nícolo Bonanome no solo mandó las dos series de emperadores desde Roma a Madrid, sino también una testa d`uno fauno e quattro testicciole piccole, conservándose en el Museo del Prado un Fauno (E347) que está trabajado de la misma manera que los grandes bustos de emperadores.
Schröder, Stephan, 'Las series de los Doce Emperadores'. El Coleccionismo de Escultura Clasica en España. Actas del Simposio 21-22 de Mayo 2001, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2001, p.43-60 fg.4.c