La Asunción de la Virgen
1588 - 1590. Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cmSala 004
La Asunción de la Virgen de Annibale Carracci que se encuentra en la actualidad en el Museo del Prado de Madrid es mencionada por primera vez en la llamada “Memoria de Velázquez”, un listado de las pinturas que pertenecían al rey Felipe IV y que fueron enviadas a petición suya al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en 1656. En dicho listado, el cuadro de Annibale, del que se dice que está en la sacristía, se describe como un regalo para el rey traído desde Italia por Manuel de Fonseca y Zúñiga, VI conde de Monterrey (1588-1653). En 1657, el padre Francisco de los Santos lo sitúa en el mismo lugar: “Es pintura de gran nombre, de mano de Anibal Carache, muy semejante en las manchas, y tintas; y en la disposición de la historia, a las de Tintoreto”. En 1668, el escritor y diplomático Lorenzo Magalotti (1637-1712) informa de que Cosme III de Medici, gran duque de Toscana, vio el cuadro en la sacristía del Escorial. El cuadro permaneció allí hasta que fue depositado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1813, y de allí pasó al Museo del Prado en 1839.
No se sabe nada sobre quién pudo encargar el cuadro, ni cuándo. Dado su tamaño relativamente pequeño, es probable que estuviera pensado para una capilla privada. Lo que sí se sabe con más certeza es que no guarda relación con otra Asunción de la Virgen de Annibale de la Gemäldegalerie de Dresde, fechada en 1587, y de la que se creía erróneamente que era una versión preparatoria. Realizada para la cofradía de San Rocco, en Reggio Emilia, la obra de Dresde está profundamente impregnada de reminiscencias de Correggio (h. 1489-1534). Por el contrario, la Asunción del Prado refleja la fascinación de Annibale por la pintura veneciana, en particular por Tiziano (h. 1488-1576) y Jacopo Tintoretto (1519-1594) —la Asunción de la Virgen de este último, de 1554-55, que se encuentra en Santa Maria Assunta de Venecia, debió de haber impresionado a Annibale—, aunque Paolo Veronese (1528-1588) también pudo ser una fuente de inspiración. Otra Asunción de la Virgen de Annibale, realizada en 1592 para la Capella Bonasoni de San Francesco de Bolonia, también es deudora de Venecia, cuya influencia, sin embargo, aparece aquí totalmente metabolizada, a diferencia del cuadro del Prado, donde Annibale parece experimentar con las “manchas” y “tintas” —como sugiere acertadamente Santos— características de la tradición pictórica veneciana. De forma preliminar, puede suponerse que la Asunción del Prado fue ejecutada entre 1587 y 1592. Para ser más concretos, la pintura se hizo casi con toda seguridad en 1588-90, es decir, entre la Virgen entronizada con san Mateo de Annibale, fechada en 1588 —donde aún se aprecia la huella de Correggio— y la Virgen y el Niño en gloria con los santos Ludovico, Alejo, Juan Bautista, Catalina, Francisco y Clara, que suele fecharse después de la estancia del pintor en Venecia en 1588, y que probablemente fue ejecutada en 1589-90.
Como discípulo y colaborador de Annibale, Guido Reni consideraba que tanto Correggio como pintores venecianos como Tiziano, Tintoretto y Veronese eran modelos canónicos de los que aprender. Sin embargo, a ojos de Guido, el compromiso de Annibale con estas dos tradiciones pictóricas (la “veneciana” y la “lombarda”, a la que pertenecía Correggio) era a veces demasiado excluyente. Al elogiar la visión “más amplia” de la pintura de Ludovico Carracci (1555-1619), Guido señaló que este, “a diferencia de sus primos [Annibale y Agostino], no había estado tan apegado a las escuelas lombarda y veneciana como para que no se viera que había estudiado también la escuela romana, y que los otros dos habían adoptado una manera parecida a la de Tiziano y Correggio, mientras que Ludovico, a pesar de haber estudiado también las maneras de Andrea del Sarto, Tibaldi, Primaticcio, y de apreciar a los demás maestros, había compuesto entonces una manera nueva y propia, que podría decirse suya y distinta de todas las demás.” Al margen de que esto refleje o no la verdadera opinión de Guido, la idea de que Annibale y Agostino no consiguieron crear una síntesis más completa de estilos que fuera más allá de Tiziano y Correggio es tan injusta como inexacta. No obstante, es cierto que Ludovico fue más receptivo a estilos diversos y, en algunos casos, más audaz a la hora de fusionarlos.
Pericolo, Lorenzo, 'Annibale Carracci. La Asunción de la Virgen'. En: Guido Reni, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.159-160 nº 6