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Informatización del sistema de acceso a las colecciones
Felícitas Martínez Pozuelo, Técnico de administración, 1971-2018Informatización del sistema de acceso a las colecciones
Felícitas Martínez Pozuelo, Técnico de administración, 1971-2018
Cuando el Museo adquirió la autonomía en el año 1985, se decretaba que había que publicar los inventarios del Museo, de los que se ocupó mi amiga Mercedes Orihuela, que es otra de las personas a la que debo la suerte de haber conocido por estar aquí en el Prado, porque es mi amiga de verdad. Somos amigas desde el principio y es una persona a la que he conocido gracias a estar aquí. Ella se ocupó de publicar los inventarios.
Otro de los compromisos era la informatización de las colecciones del Museo. Entonces se contrató a una compañía, que no eran especialistas en arte, por lo que las listas se preparaban desde aquí, desde el Museo. Su función era crear un programa informático.
Estamos hablando de los años 80. Teníamos una impresora de papel continuo, que para imprimir el listado de las obras de pintura del Museo, había que dejarlo un viernes y esperar a que el lunes no se hubiera acabado el papel, porque era una torre de papel continuo. Entonces los registros de las obras eran: autor, título, número de inventario, la ubicación, que eran todo códigos y poco más. No había más posibilidades de poner nada, ni fotografía ni nada. Si hacías un movimiento de la obra, no mantenía el recuerdo del movimiento anterior. Eran unas informaciones en papel continuo. Era muy poco útil. Teníamos todo recogido en un saco de papel, pero nada más.
Natividad Galindo hizo un trabajo espléndido; tenía fichas de todas las obras. Aparte de las que existían, tenía unas fotografías donde en el reverso iba anotando los movimientos de cada obra que se movía. Cuando esa foto —que tenía en el reverso espacio para escribir— se completaba, añadía otro papelito más. Y así íbamos teniendo el historial de esos movimientos desde que ella empezó.
Entonces empezamos Natividad Galindo, Mercedes Orihuela, la chica de informática, Luis Castillo y yo a diseñar de algún modo lo que podría ser el programa que se necesitaba para el Museo. O sea, qué información podíamos volcar y diseñarlo de acuerdo con esto.
En el año 1996 seguía trabajando con Manuela Mena como subdirectora, pero nombraron como director a Fernando Checa, que no quiso subdirectora a su lado, y por tanto, Manuela pasó a ser conservadora y yo ya dejé de trabajar con ella. A mí en un determinado momento quisieron quitarme de lo que estaba haciendo para pasar a un “pool” de secretarias. Yo recibí una comunicación, de la gerencia de aquel momento, un viernes. Al lunes siguiente me fui a hablar con el director Fernando Checa, al cual conocía porque somos de la misma promoción de la facultad, y le dije: “He recibido una nota del gerente con la que no estoy de acuerdo, porque a un 'pool' de secretarias no puedo pasar, ya que no soy funcionaria, sino personal laboral”. Y por otro lado, le dije que pensaba que era más útil haciendo lo que estaba haciendo, que donde me pretendían mandar. Él me contestó que no me preocupara y me dijo que siguiera con lo mío. Le dije que como el cambio lo había recibido por escrito, quería una notificación también por escrito que aclarase que yo continuaba trabajando en lo que estaba haciendo. A lo que él contesto que sí, por supuesto.
Cuando vino Andrés Gutiérrez Usillos, que fue el que pasó a ocuparse del área de Documentación, Archivo y Biblioteca, se quedó un poco alucinado que yo hubiera mantenido un programa así. Si el programa que hay hoy en el Museo existe, es porque yo me empeñé. Si no, si yo lo hubiera dejado, no hubiera existido. Habría otra cosa, o se estaría haciendo de otro modo, pero desde luego no habría lo que existe actualmente.
Ingresa en el Museo como mecanógrafa y secretaria de los directores, para pasar desde 1973 al área de Documentación y Archivo, donde se encarga, entre otros aspectos, del archivo sistematizado de informes del taller de Restauración.
Entrevista realizada el 03 de mayo de 2018
Índice entrevista
9 / 12-
Casi cincuenta años -
El Museo en 1971 -
La donación anónima de un Picasso, en el verano del 74 -
Mi trato con don Diego Angulo -
Aprender de Pérez Sánchez -
Adrenalina de la buena con Antonio de Pereda, 1977 -
Una época convulsa para el museo: 1981 -
Manuela Mena -
Informatización del sistema de acceso a las colecciones -
La evolución tecnológica -
Un archivo específico de Restauración -
El mejor sitio donde estar
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