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Mi trato con don Diego Angulo
Felícitas Martínez Pozuelo, Técnico de administración, 1971-2018Mi trato con don Diego Angulo
Felícitas Martínez Pozuelo, Técnico de administración, 1971-2018
Siempre tuve con él un trato muy grato. No puedo decir cercano, porque era don Diego, pero sí era un trato muy amable. Yo iba mucho al Consejo por la tarde, donde él estaba como director honorario. Entonces coincidíamos allí. A veces, cuando yo salía del Museo e iba hacia el Consejo, me lo encontraba en el aparcamiento. Él me veía y se esperaba para ir conmigo. Y eso me quedaba siempre un poco alucinada, porque lo veía como una persona tan venerable…; era el director de la Academia de Historia... Yo pensaba: “¿Don Diego está esperando a que yo llegue a su altura para acompañarme?, ¿para que vayamos juntos al Consejo?”. Me parecía increíble. Yo tenía 20 años y él era el académico y director al que todos venerábamos; y a mí en cierto modo me hacía mucha gracia, que fuera al mismo tiempo tan cercano. A principio de los años 80, cuando él estaba terminando su libro sobre Murillo y necesitaba entregarlo a la imprenta y aún le quedaban algunas cosas por terminar, me preguntó si yo podía ayudarle. Yo encantada, porque ya había trabajado en algunos textos con él y entendía su letra. Entonces me iba todas las tardes a su casa durante un par de meses, para trabajar allí, mecanografiándole los textos. Él tuvo detalles conmigo, que cuando yo los comentaba, nadie se podía creer que realmente fueran de don Diego, porque me llegó a regalar libros, cosa que no hacía con nadie. No regalaba libros; al contrario, los atesoraba. Aunque luego habrán sido donados generosamente.
Yo fumaba, y en la mesa apareció una cajetilla de Ducados, que era la marca que fumaba entonces. Saqué la cajetilla que ya tenía del bolso y me quedé atónita. “¿De dónde ha salido esto?”, dije. Había sido don Diego, que me había comprado una cajetilla de tabaco. Cuando lo contaba, nadie lo podía creer. Porque él realmente no era fumador, nunca había fumado, y me dijo un día que su hermano había muerto de cáncer de pulmón. No le gustaba que fumara nadie, pero de repente conmigo tuvo ese detalle. Con don Diego viví anécdotas de estas.
Ingresa en el Museo como mecanógrafa y secretaria de los directores, para pasar desde 1973 al área de Documentación y Archivo, donde se encarga, entre otros aspectos, del archivo sistematizado de informes del taller de Restauración.
Entrevista realizada el 03 de mayo de 2018
Índice entrevista
4 / 12-
Casi cincuenta años -
El Museo en 1971 -
La donación anónima de un Picasso, en el verano del 74 -
Mi trato con don Diego Angulo -
Aprender de Pérez Sánchez -
Adrenalina de la buena con Antonio de Pereda, 1977 -
Una época convulsa para el museo: 1981 -
Manuela Mena -
Informatización del sistema de acceso a las colecciones -
La evolución tecnológica -
Un archivo específico de Restauración -
El mejor sitio donde estar
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