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Lo primero que hice ha sido bastante útil
Mercedes Orihuela Maeso, Conservadora del Servicio de Depósitos, 1975-ActualidadLo primero que hice ha sido bastante útil
Mercedes Orihuela Maeso, Conservadora del Servicio de Depósitos, 1975-Actualidad
Estando en el Consejo, don Diego Angulo, que había sido director, mi profesor y el director del Instituto Diego Velázquez del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, me dijo: “Usted no va a venir al Consejo mañana y tarde, no; usted por las mañanas va a ir al Museo del Prado, va a ir a la biblioteca, para aprender cómo funciona; y luego ya veremos”. Me hizo mucha ilusión venir a trabajar al Museo, fundamentalmente porque ¿a qué historiador del arte no le interesa venir al Museo del Prado, aunque fuese como diletante o aprendiz? La verdad es que me gustó mucho, tuve mucho interés. Empezamos viendo en la biblioteca las fotos antiguas, ordenándolas e inmediatamente después nos hicieron ir a los almacenes para ver lo que había y empezamos a ver los cuadros.
La colección tiene tres procedencias, como sabéis: fundamentalmente, la colección real; después el Museo de la Trinidad y las cosas nuevas que se iban comprando. Pero no había un número de catálogo unificado. Cada uno tenía su número de catálogo en función del inventario de la colección de la que viniera. Y aquello era un embrollo difícil para nosotros. Poneros en el caso del fotógrafo, al que le pedían reproducciones del 525 y tenía que ver si era de una colección o si era de otra. Entonces empezamos a unificar el número a partir de la numeración a la que llegó el catálogo entre 1910 y 1972, que era un 3000 y tantos. A partir de ahí hicimos unas tablas de equivalencias en las que el número 3280 correspondía a la colección real con el número 2325; el 3281 correspondía al número tal del Museo de la Trinidad con la letra “T” y lo que fuere. Eso fue lo primero que hice en este Museo, y creo que ha sido bastante útil después.
Sí recuerdo que me emocioné mucho cuando don Diego me dijo: “Usted no puede estar aquí todo el día, vaya al Museo del Prado y vaya aprendiendo”. Pero cuando entré en los almacenes, no recuerdo una emoción especial sino trabajo puro, duro y sistemático.
Conservadora del Museo del Prado desde 1982. Comienza su colaboración con el Museo en los años 70, ordenando documentos y archivos fotográficos. Documenta y visita las instituciones depositarias de obras del Museo, dando origen a la colección conocida como "Prado disperso".
Entrevista realizada el 08 de abril de 2018
Índice entrevista
2 / 21-
Desde 1975 viniendo a esta casa -
Lo primero que hice ha sido bastante útil -
Todo surgió con una denuncia -
El gran reto del Prado disperso -
Años 60. Primeros ejercicios de recuperación de depósitos -
Años 80. Codo con codo con Pérez Sánchez -
Casos insólitos del Prado disperso I. La batalla de San Marcial, de Julio Aparicio -
Casos insólitos del Prado disperso II. Un regalo para un dentista -
Casos insólitos del Prado disperso III. En una subasta de Londres -
Casos insólitos del Prado disperso IV. De Madrid a Caracas -
Casos insólitos del Prado disperso V. La independencia de Cuba -
Casos insólitos del Prado disperso VI. Una huelga de obreros en Vizcaya, de Cutanda -
Casos insólitos del Prado disperso VII. Un cuadro a la intemperie -
Y seguimos encontrando obras -
Posición probable del Globo antes del diluvio -
Un balance positivo -
Un proyecto común -
Los vaivenes políticos del país y la Dirección del Museo -
Dedicación total -
Mi situación actual en el Museo -
Ya he trabajado mucho en esta casa