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Los grandes retos de la ampliación
Rafael Moneo Vallés, Patrono y arquitecto de la ampliación de Jerónimos, 1994-ActualidadLos grandes retos de la ampliación
Rafael Moneo Vallés, Patrono y arquitecto de la ampliación de Jerónimos, 1994-Actualidad
El Museo del Prado había sufrido ampliaciones que aparentemente no influían en su fachada principal sobre el Paseo del Prado. Sin embargo, el edificio había ido acumulando detrás todas esas ampliaciones, de modo poco estructurado. El Museo se había quedado un poco fuera de lo que fue su origen. Atendiendo a la topografía, el Museo original era un edificio longitudinal con una doble entrada: una desde el Jardín Botánico, y la otra desde lo que hoy llamamos puerta de Goya, y un frente que daba al Paseo del Prado. El primer problema de la ampliación fue el suelo que se iba a disponer. El posible suelo que se presentaba para la ampliación era el del Claustro de los Jerónimos. Con ese suelo se redondeaba también una historia que relacionaba al Museo del Prado con las colecciones reales, desde el Palacio del Buen Retiro. Hacer posible esa colonización del suelo que ofrecían lo que quedaba del Monasterio de los Jerónimos —origen del Palacio del Buen Retiro— obligaba a ocupar y entender cómo conectar ese nuevo suelo con el edificio antiguo. Recuperar desde esa “cuña de plataforma” que rescata lo que había sido la ladera en la que se incrustaba el edificio de Villanueva, es lo que originó el proyecto de ampliación. Este proyecto suavizaba las intervenciones que se habían realizado a la espalda, que habían sido menos acertadas en un edificio con tanta calidad arquitectónica como este. Recuperar e integrarlo, situarlo y encajarlo de nuevo en la trama urbana, era el mayor problema en términos urbanísticos al que se enfrentaba el proyecto de ampliación. Pero si nos referimos a problemas concretos de construcción, efectivamente tenía muchos. Parte de la construcción que vemos se levanta incorporando los elementos de estructura de una sala de instalaciones técnicas que corre paralela al edificio y no se ve. La construcción próxima a la Iglesia de los Jerónimos dio lugar también a una excavación que permitió ganar muchos metros cuadrados para almacenes importantísimos, pero también supuso un gran esfuerzo de construcción. Estructurar las nuevas salas de exposiciones temporales y hacer que pudieran disfrutar de una entrada común al edificio antiguo y al nuevo, desde lo que hoy llamamos Puerta de los Jerónimos, también exigía cierta contribución desde la arquitectura para poner en orden lo que había allí. Veo la ampliación del Museo como una oportunidad de contribuir a la prolongación de la vida del edificio, desde el conocimiento que da una disciplina como la arquitectura, incluso incorporando las vidas de otros edificios como el Claustro. En este momento es difícil discernir si el Claustro es una pieza más del Museo o es una excusa para organizar y entender de otro modo lo que ya estaba construido. Por eso me alegra haber tenido la ocasión de hacer la ampliación del Prado; por lo mucho que ha significado en mi vida, como también en la vida de tantos españoles. Pero fue un esfuerzo muy grande. La ampliación la veo más como una contribución profesional que como un momento de entender la arquitectura como expresión personal.
Patrono de la Fundación Amigos Museo del Prado desde 1994, se encarga de realizar la ampliación del Museo Nacional del Prado desde 2000 hasta 2007.
Entrevista realizada el 30 de octubre de 2017
Índice entrevista
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El Prado, el gran depositario de la historia de España -
Ser miembro del Patronato -
La Fundación de Amigos, una gran ayuda -
La arquitectura de Villanueva y la estructura de las colecciones -
Velázquez, una visita recurrente -
Los grandes retos de la ampliación -
La nueva ampliación. El Campus Prado -
Apertura sin banalización. Una gestión acertada del Museo -
Hay muchas cosas en Velázquez de las que uno tendría que aprender
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- Obras de ampliación en el Museo
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- 2000-2010
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