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Joli, Antonio

Módena, 1700 - Nápoles, 1777

Antonio Joli, nacido en 1700 en Módena, fue, según el historiador Girolamo Tiraboschi, discípulo del pintor modenés de perspectivas Raffaelo Menia Rinaldi, y, en Roma, de Giovanni Paolo Panini, pintor de paisajes ideales con ruinas clásicas, que influyeron decididamente en el estilo de Joli. En 1732 inició su carrera como pintor de escenografías de teatro en Venecia, uno de los centros más importantes de la ópera italiana en aquel tiempo. Se dedicó también a la veduta al óleo, siguiendo al estilo de las vistas de Gaspar Vanvitelli. En este género, Joli consiguió pronto un cierto reconocimiento; fue reclamado por Johannes Matthias von der Schulenburg, mariscal de la República de Venecia, y su trabajo fue también apreciado por Carl Gustav Tessin, célebre coleccionista de arte y agente del rey de Suecia, aunque finalmente sería al pintor de escenografías Giuseppe Galli Bibbiena a quien terminó encargando distintos trabajos en la corte de Estocolmo.
En 1739, Joli fue nombrado prior del Collegio dei Pittori Veneziani, ascendiendo a uno de los tres cargos de síndico en 1741. Giacomo Girolamo Casanova, el famoso escritor y libertino veneciano, le elogió como “célebre pintor de adorno”, cuando incorporó a este colegio a su hermano Francisco para liberarle de la “tiranía” de su maestro Guardi. Tras una breve estancia en Roma y unos viajes por Austria y Sajonia emprendidos en 1742 y 1743, Joli trabajó durante varios años en Londres en el Teatro Real del Haymarket. Realizó también para mecenas privados vedute de la capital inglesa y de Italia, éstas últimas según dibujos ejecutados durante su aprendizaje con Panini y según estampas de vistas pintadas por los paisajistas italianos contemporáneos. Tras el fallecimiento del director de la opera londinense en 1749, Joli se trasladó a Madrid, donde sustituyó al difunto Santiago Pavía, pintor boloñés de escenografías para el Teatro Real del Buen Retiro. De su estancia de seis años en la corte española se conservan también vistas, que le valieron el apodo del “Canaletto de Madrid”.
Regresó a Italia en 1754, al parecer por discrepancias con Farinelli. Careciendo de un puesto estable en uno de los teatros venecianos, se dedicó exclusivamente a la veduta, siendo uno de los primeros pintores de este género incorporados a la nueva Academia veneciana de Pintura y Escultura, y al consejo de la misma. En 1756 conoció al joven inglés Lord John Brudenell, al que acompañó en su Grand Tour por el sur de Italia, también a Ischia y Sicilia, regiones poco visitadas hasta entonces, pintando para su nuevo protector numerosas vistas de las ciudades y regiones por las que pasaron. Entre ellas destaca la serie de seis Vistas de los Templos de Paestum, visitados por el lord y el pintor en junio de 1756 y pintados por Joli en 1759. De novedoso concepto, representan las primeras pinturas al óleo de estos monumentos descubiertos en 1746, aunque prácticamente no habían atraído a los viajeros hasta 1760. Se difundieron a través de estampas realizadas por Filippo Morghen, miembro de una de las familias de grabadores italianos más importantes del siglo XVIII, publicadas en 1765 en una edición dedicada a Frederick Calvert, barón de Baltimore, extravagante aristócrata inglés que había vivido en Italia durante los últimos años de su vida.
Mientras Brudenell regresó a Venecia en el verano de 1758, Joli intentó establecerse en Nápoles. Sus gestiones respecto a una plaza en la corte napolitana se interrumpieron con la partida de los reyes en octubre de 1759. Hasta esta fecha, Joli no había llegado todavía a ser suficientemente conocido en el círculo del rey, ya que éste escribía a Tanucci en 1762, precisamente refiriéndose a la sucesión del difunto Vincenzo Ré, pintor de escenografías del Teatro Real de San Carlos, que a Joli le conocía solamente poco. Sin embargo, fue Joli quien obtuvo la plaza vacante, que ocupó hasta su muerte en 1777. Durante esta última etapa de su vida continuó pintando vistas para coleccionistas particulares, entre ellos el príncipe de Francavilla, uno de los cortesanos napolitanos más refinados de la época, y Sir William Hamilton, ministro británico en Nápoles. Otras de sus vistas, unidas sobre todo a la representación de actos oficiales, fueron solicitadas por Fernando IV que, en 1764, quería enviar a su padre, Carlos III, gran admirador de obras de este género pictórico, dos vistas de Joli de los Paseos del rey por mar a Posillipo, lienzos hoy desaparecidos. Asimismo, está documentado un envío de dos cuadros a la corte de Madrid, tratándose tal vez de La erupción diurna del Vesubio de 1761/62 y de su pareja, una versión nocturna de la misma, conservados en el Palacio Real de Aranjuez desde 1769 (Maurer, G. en: Memoria de actividades 2011, Museo Nacional del Prado, 2012, pp. 18 y ss.).

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