Alegoría de la Música / Balconaje con figuras
Hacia 1870. Pluma, Tinta parda sobre papel amarillento, 210 x 135 mmNo expuesto
Apunte de composición alegórica enmarcada en una moldura en forma de cartucho, rematado en semicírculos en sus extremos superior e inferior. En la parte superior de la composición, sentada sobre nubes, puede verse una figura que alza su brazo izquierdo, mientras en el derecho sujeta un objeto. Está rodeada por un halo que irradia luz a toda la escena y flanqueada a ambos lados por otras dos figuras, recostadas a sus pies. Un rayo de su luz traspasa las nubes para iluminar un grupo de figuras que sobrevuelan en la parte inferior sobre el horizonte de la tierra, revoloteando junto a ellas dos geniecillos que han descendido del parnaso celeste. Se trata del apunte de composición más completo conocido para la primera versión ideada por Rosales de la "Alegoría de la Música" encargada al artista por el marqués de Portugalete para decorar el techo de uno de los gabinetes de su nuevo palacio en la calle de Alcalá, de Madrid, que el pintor iría reelaborando en numerosos dibujos y apuntes, con cambios constantes hasta variar por completo su estructura, escogiendo finalmente un desarrollo compositivo esencialmente diferente. En esta primera opción Rosales plantea la alegoría bajo un eje vertical, en lugar del trazado horizontal de la pintura final. Por otra parte, el artista concibe un desarrollo espacial mucho más sugerente e interesante que en su segunda versión, al situar la figura protagonista de la escena (la musa Erato, encarnación de la Música) en el eje exacto de la composición y sobre un trono de nubes que marcan claramente su dimensión sobrenatural, de la que emana la música como un haz de luz que ilumina el mundo, a través de las ninfas tañendo instrumentos que aparecen en la parte inferior, sobre un paisaje terrestre. No obstante, Rosales mantendría en su composición final varios de estos elementos, como el protagonismo de Erato sujetando el arpa y la decisión de flanquear esta figura con dos ninfas. También los amorcillos que aparecen aquí descendiendo de las nubes vuelven a aparecer en la pintura final centrando la parte superior de la escena, en la forma de Himeneo portando dos antorchas y otro geniecillo esparciendo flores. Finalmente, entre el grupo de figuras que tañen instrumentos, está perfilada una figura recostada de espaldas y con el torso desnudo, que Rosales reconvertirá en su pintura final en una ninfa tocando un laúd, situada a la izquierda de Erato (Díez, J. L., Eduardo Rosales [1836-1873:] Dibujos. Catálogo razonado, Santander, 2007, p. 298).