La Asunción y Coronación de la Virgen
1602 - 1603. Óleo sobre tabla, 77 x 51 cmSala 004
Esta fue una de las primeras obras de Guido Reni en ingresar en las colecciones reales, en tiempos del reinado de Felipe III. Se ha pensado que pudo llegar a comienzos del siglo XVII, enviada desde Roma como regalo del cardenal Camillo Borghese, el futuro papa Paulo V, a María Ana de Austria junto a una Oración en el Huerto del mismo artista. En cambio, Stefano Pierguidi ha propuesto que ambas pinturas hubieran sido entregadas por su sobrino, el cardenal Scipione Borghese, a Juan Alonso Pimentel de Herrera, V duque de Benavente y virrey de Nápoles desde 1603 a 1610. El noble las habría hecho llegar al monarca, quien en 1615 ordenó trasladar los restos de la emperatriz al coro de la iglesia del monasterio de las Descalzas Reales en Madrid y desde entonces se expone el cobre con la Oración sobre su sepulcro. A pesar de que ambos ejemplares podrían haber hecho pareja por las semejanzas en las dimensiones, la composición y el estilo, la Coronación tuvo un destino diferente y no se tiene constancia del lugar en el que se exhibió hasta 1666, cuando se inventarió en el cuarto alto de la Pieza de la Torre del Real Alcázar. Allí se mantuvo hasta finales de siglo, cuando se encontraba en el obrador de los pintores del rey, junto al San Sebastián también de Reni, en 1700. Fue luego inventariada en el Cuarto Nuevo de la Reina en 1703 y 1734 y posteriormente salvada del incendio que destruyó el Alcázar en 1734. Se llevó entonces a las Casas Arzobispales y posteriormente al Buen Retiro hasta que estuvo construido el Palacio Real, donde fue instalada en la primera pieza del nuevo edificio, entre otras estancias, hasta que entró a formar parte del Real Museo en 1854.
Alfonso E. Pérez Sánchez asoció esta Asunción a una Madonna que, según dice Carlo Cesare Malvasia en su Felsina pittrice (1678), fue donada al rey de España y expresamente requerida por la reina Margarita de Austria para exponerla en su dormitorio. Posteriormente, esta se identificó con la Virgen de la silla, la cual decoró en el siglo XVII algunas salas del monasterio del Escorial. José Luis Colomer desestimó ambas teorías, proponiendo que se tratara de la Virgen con el Niño de Raleigh, que antes de ser expoliada en la invasión francesa se hallaba en ese complejo religioso.
La crítica especializada está de acuerdo en situar la fecha de su creación en la primera visita a Roma de su autor, entre 1602 y 1603, como denotan ciertas características formales solamente reconocibles en la producción de su período juvenil. Se advierte no solo la influencia de las composiciones de uno de sus maestros, Ludovico Carracci (1555-1619), sino también los primeros resultados de la experimentación que realizó en la Urbe al recibir los estímulos de otras tendencias artísticas que estaban floreciendo allí por entonces. Se observa una complicada y muy estudiada composición dividida en tres secciones, cuyos elementos figurativos dirigen la atención del espectador hacia la zona central. La mirada de los cuatro ángeles que se encuentran en los ángulos —dos músicos en la parte inferior y dos que abren los cielos en la superior—, convergen en María, que se ha dispuesto sentada, con los brazos cruzados sobre el pecho y con la mirada dirigida hacia el cielo. Es en ese punto donde se advierte, gracias a un estudio radiográfico realizado en el Museo del Prado, un cambio de proporciones considerables en la figura de la Virgen. Si bien es cierto que Reni consigue una imagen devocional de gran impacto, muestra una excesiva frontalidad y menos ligereza que en sus versiones posteriores, como puede comprobarse en la parte superior de la Asunción de la iglesia del Gesù e dei Santi Ambrogio e Andrea de Génova. El artista fue evolucionando progresivamente hacia composiciones más livianas, alejándose del abigarramiento que dificulta la comprensión del sentido ascensional asociado a esta iconografía, el cual se ve obstaculizado aquí precisamente por la inclusión de otros dos angelotes que portan la corona. La técnica denota asimismo una clara dependencia de los modos de sus maestros, elemento que lo asemeja a otros pintores que siguieron una trayectoria similar tras abandonar la Accademia degli Incamminati, como Giovanni Lanfranco (1582-1647).
Se conocen al menos otras dos versiones autógrafas, ambas pintadas sobre cobre, conservándose una en la National Gallery de Londres—probablemente también procedente de España—, y la otra perteneciente en origen a la Colección Sampieri de Bolonia, pero que fue adquirida en 2019 por el Städel Museum de Fráncfort.
Japón, Rafael, 'Guido Reni. La Asunción y Coronación de la Virgen'. En: Guido Reni, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.164-166 nº 8