Ciro "el Grande" ante los cadáveres de Abradato y Pantea
Hacia 1826. Clarión, Lápiz negro sobre papel agrisado, 670 x 950 mmNo expuesto
Espléndido “modellino” de gran tamaño para el lienzo del mismo nombre que se perdió en el incendio de las Salesas de 1915. Este dibujo, realizado a lápiz con toques de clarión sobre papel de color, constituye una indiscutible obra maestra dentro de la producción dibujística del pintor, en el que muestra la profunda huella de su formación académica. Donado en 1874 por el nieto del pintor, Vicente López Terrén, al Museo Nacional de Pintura y Escultura, se expuso en 1922 correctamente atribuido e identificado su asunto. La escena describe el momento en que Ciro II “el Grande”, rey de Persia, vuelve horrorizado la cabeza tras contemplar el cadáver de su fiel aliado Abradato, rey de Susa, muerto en combate contra los egipcios, y el de su esposa Pantea, reclinada sobre él tras darse muerte con su espada en un acto de amor y fidelidad. En primer término aparecen los cadáveres de tres eunucos servidores de Pantea que se han dado muerte tras el suicidio de su dueña. A la izquierda, un grupo de siervas lloran el fatal desenlace.
El carácter minucioso de la personalidad de Vicente López, tan evidente en su estilo pictórico, explica igualmente la escrupulosa fidelidad con que el artista ha seguido el relato de Jenofonte, incluyendo en la composición todos aquellos personajes, objetos y detalles a que alude el texto. El virtuosismo de su factura, cerrada y precisa, la obsesión por el detalle concluido y la extraordinaria destreza en la gradación del claroscuro, de riquísimos matices, le confieren el aspecto de un verdadero relieve escultórico. Sorprenden en este sentido algunos detalles, como el majestuoso cortinaje recogido sobre el túmulo funerario, el grupo de mujeres llorando o el soldado que apacigua al resto de las tropas, de lejanos ecos rafaelescos. El noble clasicismo de que están revestidas todas las figuras que integran la composición contrasta con el aspecto de Ciro, verdadero protagonista de la escena y, por tanto, el personaje más meditado por el pintor, que tiene sin embargo cierta apariencia de modelo disfrazado, probablemente al haber sido copiado del natural.
Díez García, José Luis, Vicente López (1772-1850) II. Catálogo razonado, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 1999, p.349, D-302