El triunfo de san Agustín
1654 - 1655. Óleo sobre lienzo, 491,5 x 301 cmNo expuesto
Palomino fue el primero en atribuir a Herrera Barnuevo el lienzo del Triunfo de San Agustín, la traza del retablo y de las esculturas de San Juan Bueno y San Guillermo, ejecutadas por Eugenio Guerra, de la capilla mayor del convento de Recoletos Agustinos de Madrid. Poco después, Ponz repetía casi fielmente la noticia de Palomino. Llaguno y Amirola simplemente alude a la intervención de Herrera como arquitecto en el retablo de los Recoletos, sin mencionar su intervención pictórica. Ceán Bermúdez, al contrario que Llaguno y Amirola, se centra especialmente en la pintura del retablo que representa el triunfo o glorificación de San Agustín, señalando que existía una estampa grabada por Carlos Casanova. Ceán afirmó que había otro cuadro en la escalera principal del convento del Triunfo de San Agustín. Tras el derribo del convento de los Recoletos Agustinos tras la Desamortización, este cuadro fue a parar al Museo Nacional de la Trinidad y posteriormente al Museo del Prado. En el Museo de la Trinidad mantuvo durante mucho tiempo la atribución errónea de Francisco Herrera el Mozo. Wethey devolvió el lienzo al pintor madrileño y lo catalogó como obra de sus últimos años, entre 1670 y 1671, llegando a ver la mano del taller, suponiendo que se debió de acabar póstumamente. Los repintes que a lo largo del tiempo ha sufrido este lienzo han repercutido negativamente en la valoración de la pintura al perder la tela la personalidad de la pincelada y el cromatismo propios de Herrera Barnuevo, lo que hizo que Wethey lo considerase un simple documento histórico.
En el siglo XVIII, en 1759, Carlos Casanova realizó una estampa del lienzo, que difiere en algunos aspectos del original. Así la figura situada en el flanco izquierdo del lienzo, no aparece en el grabado. Aunque el Triunfo de San Agustín no está fechado, por los datos que arroja la documentación, la intervención de Herrera Barnuevo en el retablo de la capilla mayor de los Recoletos Agustinos hay que adelantarla al menos hasta 1654 y rechazar las fechas de 1670-1671 propuestas por Wethey. Herrera Barnuevo debió de tener en cuenta para el lienzo del altar una estampa, aunque no la sigue fielmente, de una composición de Van Dyck sobre el mismo tema, grabada por Peter de Iode, con la que guarda semejanzas. La composición del gran lienzo del Triunfo de San Agustín se estructura en dos ámbitos diferenciados: por un lado, la parte inferior hace referencia a la tierra, mientras que la superior es el espacio destinado a la gloria. Es la figura de San Agustín, con una llama de fuego en el corazón y con los brazos extendidos, situada en lo terrenal y rodeada de ángeles escorzados, la que articula la escena uniendo los dos ámbitos, mediante su mirada alzada hacia la visión celestial. Dichos ángeles vestidos con ropajes suntuosos portan atributos del santo como son el báculo, la tiara y el libro sobre el que escribe San Agustín, y están situados en primer plano dando sensación de profundidad. En la gloria aparece un Dios Padre y el Espíritu Santo flanqueado de Cristo crucificado y la Virgen María, todos ellos acompañados de ángeles niño. Los modelos del Dios Padre en la gloria y el de la Virgen son los mismos que los de la Sagrada Familia en la tierra de la Colegiata de San Isidro. Los ropajes y brocados de las vestimentas de los ángeles del primer plano son semejantes a los de las mujeres fuertes del Antiguo Testamento que Herrera Barnuevo empleó en la Capilla de Guadalupe de las Descalzas Reales.
Díaz García, Abraham, Nuevos datos sobre Sebastián de Herrera Barnuevo en los Recoletos Agustinos y en el Colegio Imperial de Madrid. Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 2005, p.51-66