Francisco Antonio González
Hacia 1830. Óleo sobre lienzo, 112,8 x 89,8 cmNo expuesto
Francisco Antonio González Oña (Casar de Talamanca, Guadalajara, 5 de febrero de 1773-Madrid, 23 de octubre de 1833) fue doctor en Teología, capellán del Real Cuerpo de Guardias de Corps, confesor de la Reina María Cristina, catedrático de Árabe y Hebreo de la Universidad de Alcalá, rector del Hospital de la Concepción (La Latina), bibliotecario mayor de la Biblioteca Real, secretario perpetuo de la Real Academia Española desde 1814 y tesorero de la Real Academia de la Historia.
El personaje ostenta sobre el hábito la cruz de la orden Constantiniana de San Jorge del reino de las Dos Sicilias, así como la cruz de la orden de Carlos III, ambas pendientes de una cinta de seda de color negro. Además, lleva bordada en el manteo (capa) la placa que indica su categoría de caballero pensionista de la orden de Carlos III, en la que entró por Decreto de 8 de enero de 1830, según consta en su expediente en el Archivo Histórico Nacional, por lo que la pintura hubo de ser terminada después de esa fecha, y antes de la muerte del retratado, que se produjo el 23 de octubre de 1833 (Proyecto catalogación elementos heráldicos y falerísticos, Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía).
El retratado, en hábito de sacerdote aparece en pie con la teja en su mano izquierda, junto a una mesa, en la que varios libros y una carpeta de documentos aluden a su condición intelectual y a su dedicación bibliotecaria pero también a su formación de teólogo pues el único cuyo título puede leerse, en el que apoya su mano derecha, reza "antiguo y nuevo testamento en castellano".
Como propia de Bernardo López Piquer, formado en el estilo de su padre Vicente López Portaña, es pintura de cierta calidad, muy poco posterior a su cuadro más importante, el retrato de María Isabel de Braganza como fundadora del Prado, conservada por el Museo (P863). Esta obra presenta, como es habitual en la mayoría de los retratos de su autor, un cromatismo mucho más contenido, bien estudiado en las delicadas variaciones de los tonos de la tez del efigiado. La corrección del dibujo y el cuidado en el modelado de las facciones, que acierta a construir la cabeza con toda precisión, son también característicos del artista. Por otro lado también recurre a una pincelada larga y más fluida en la representación del legajo de papeles en la carpeta y en el cuello del clérigo y a toques más breves para destacar los brillos de las cruces y los oros de los nervios, hierros y ruedas de los libros.
Barón, Javier, "Francisco Antonio González" en Memoria de actividades 2016, Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2017, p.74-76