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Inmaculada Niña
Zurbarán, Francisco de
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Zurbarán, Francisco de

Fuente de Cantos (Badajoz), 1598 - Madrid, 1664

Se educó artísticamente en Sevilla, con Pedro Díaz de Villanueva (1614), pero sin duda mantuvo con Pacheco y Velázquez relaciones amistosas. Será para la historia el pintor monástico por excelencia, absolutamente identificado con la pasión devota y el prodigio milagroso, siempre visto desde un ángul ...

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Inmaculada Niña

1656. Óleo sobre lienzo, 194,3 x 157 cm.

Esta pintura está firmada en el cartellino que aparece en el extremo inferior izquierdo. Por él sabemos que fue realizada por Zurbarán en 1656. Hasta 1988, sin embargo, lo que actualmente se interpreta como un 5, se leía como un 1, a causa de una antigua restauración. Eso hizo que durante mucho tiempo esta obra se considerara la más temprana del pintor, que en 1616 cumplía 18 años. Algunos, sin embargo, manifestaron su extrañeza, pues no les cuadraba con su imagen de la evolución estilística del pintor. Ese año de 1656 Velázquez pintaba Las meninas, Francisco de Herrera el Mozo llegaba a Sevilla y Zurbarán cumplía 58 años. Le quedaban seis de vida, lo que convierte este cuadro en una obra de madurez. Desde hacía un lustro su estilo estaba cambiando y adaptándose a las nuevas expectativas de la clientela sevillana, lo que se tradujo en una mayor apertura cromática y en una suavización de los contrastes lumínicos. La obra guarda importantes relaciones estilísticas con otra Inmaculada de colección particular, también muy probablemente firmada en 1656 (el año está repintado, y se lee 1636). Son muy similares sobre todo los ángeles, tanto el grupo de cabezas sobre las que se asienta María como los que se desperdigan casi de forma concéntrica entre nubes a su alrededor. La Virgen se representa muy niña, cruzadas las manos sobre el pecho, vestida de azul y blanco, elevándose hacia el cielo sobre un grupo de cabezas de ángeles, y creando en su entorno un rompimiento de gloria. La edad tan temprana de la Virgen es frecuente (aunque no exclusiva) en los cuadros dedicados por Zurbarán al tema, y contrasta con la tendencia general a representarla más madura, especialmente entre los pintores activos en Madrid.

Se diferencia de versiones anteriores de este mismo tema realizadas por Zurbarán en la ausencia de los símbolos de las letanías, que con mucha frecuencia tanto en este pintor como en sus colegas sevillanos se desplegaban en un paisaje costero que servía para dar una gran apertura espacial a la composición. En vez de los montes, ciudades y mar nos encontramos en este cuadro con un grupo de angelitos cantores, que ocupan todo el ancho de la zona inferior, y de los que se ha dicho que están inspirados en modelos de Guido Reni (1575-1642), concretamente en alguna versión de la Coronación de la Virgen, de la que existe un ejemplar en el Museo del Prado (P213).

El grupo de angelitos, además de ser una rareza iconográfica, singulariza la lectura formal del cuadro, creando en la parte inferior una zona extraordinariamente densa y abigarrada, algo poco habitual en las representaciones de este tema, en las que generalmente se busca subrayar el contenido aéreo y ascensional en detrimento del telúrico. A ello contribuye también que forman una masa compacta, y que en su modelado el pintor se ha servido de los efectos de claroscuro, con los que se crean cuerpos de apariencia muy sólida, como se aprecia en las cabezas de ángeles inundadas de luz que rodean a la Virgen. Zurbarán ha utilizado la blancura de las tres hojas con anotaciones musicales para crear una variedad cromática y compositiva dentro de ese grupo de ángeles, pautarlo, y sugerir una especie de eje de simetría. Por otra parte, ha compensado esa densidad de la parte inferior creando en torno a la Virgen una zona de luz muy rica en matices, y que nos recuerda que en 1656 era un consumado colorista.

La mayor originalidad de la obra estriba en el uso del tema de los ángeles niños como hilo conductor de la composición. Crean una trama sin apenas solución de continuidad, que se inicia en el grupo de cantores, continúa en los que sirven de peana a la Virgen y culmina en los que con sus cabezas enmarcan el rompimiento de gloria. Todo ello va creando una estructura de fuerte contenido geométrico, que actúa como marco singular en el que se destaca la Virgen, y que anuncia algunas de las fórmulas iconográficas que adoptaría, en la misma Sevilla, Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). En ese sentido, esta Inmaculada constituye un precedente de obras como la mucho más dinámica Inmaculada de los Venerables, con su cascada de ángeles. Zurbarán demostró aquí una vez más, su voluntad de originalidad y su capacidad para alcanzarla. La fórmula de la masa de niños cantores que invaden el plano inferior no tiene precedentes en su obra, y resulta singular en el contexto de la pintura española (Texto extractado de Portús, J. en: Donación de Plácido Arango Arias al Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, 2016, p. 48).

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Ficha técnica

Número de catálogo
P08220
Autor
Zurbarán, Francisco de
Título
Inmaculada Niña
Fecha
1656
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Dimensión
Alto: 194,3 cm.; Ancho: 157 cm.
Procedencia
Colección López Cepero, 1836-1860; colección Fernando Labrada, Madrid; colección Félix Valdés, Bilbao; colección Plácido Arango Arias; donación Plácido Arango Arias, 2015.

Bibliografía +

Soria, Martin S., The paintings of Zurbaran: complete edition, Phaidon Press, Londres, 1953, pp. n. 1.

Angulo Íñiguez, D. en: Sanz Pastor, C. (ed.), La obra de Zurbarán, Exposición Zurbarán en el III centenario de su muerte, Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1965, pp. 67.

Pérez Sánchez, A. E., Zurbarán. La obra final: 1650-1664, Museo Bellas Artes, Bilbao, 2000, pp. n. 8.

Delenda, Odile, Francisco de Zurbarán, 1598-1664. Catálogo razonado y crítico, I, Fundación Arte Hispánico, Madrid, 2009, pp. n. 248.

Ros de Barbero, A. en: Cano Rivero, I. (ed.), Zurbarán (1598-1664), Fondazione Ferrara Arte, Ferrara, 2013, pp. n. 45.

Museo Nacional del Prado, Plácido Arango Arias. Donación de 25 obras maestras de su colección de arte antiguo al Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2015, pp. n. 12.

Museo Nacional del Prado, Memoria de actividades 2015, Museo Nacional del Prado, 2016, pp. 50-51.

Otros inventarios +

Inv. Nuevas Adquisiciones (iniciado en 1856). Núm. 2906.

Exposiciones +

Presentación especial: Inmaculadas
04.10.2016 - 19.02.2017

Ubicación +

Sala 010A (Expuesto)

Expuesto
Fecha de actualización: 03-12-2016 | Registro creado el 24-08-2015

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