La Luna. Diana con el signo de Cáncer
1602. Óleo sobre lienzo, 165 x 121 cmNo expuesto
El Museo del Prado conserva un conjunto de doce copias pertenecientes a una serie de dieciséis que el pintor Pietro Facchetti realizó en 1602 por orden del duque de Mantua Vicenzo I Gonzaga. Dichas copias reproducían dos ciclos que decoran la cúpula y el tambor de la capilla Chigi en la iglesia de Santa Maria del Popolo de Roma, y fueron realizadas por consejo de Pedro Pablo Rubens, quien por entonces residía en la capital pontificia. El primero de los ciclos lo componen ocho escenas trapezoidales, realizadas en mosaico sobre diseños de Rafael en 1516, y representan a personificaciones del sol, la luna y los planetas asociados a los signos zodiacales y acompañados por ángeles. El segundo ciclo se integra por otras ocho escenas apaisadas de la Creación según el Libro del Génesis, y fueron pintadas al fresco por Francesco Salviati en 1552-1554.
Con el encargo de estas copias a Facchetti, el duque de Mantua pretendió configurar un regalo artístico a la altura de su destinatario, el I duque de Lerma y valido del rey Felipe III Francisco Gómez de Sandoval y Rojas. Enviando este y otros presentes, el aristócrata italiano deseaba favorecer los intereses del ducado que gobernaba ante la corte española. Para su entrega y el negociado de sus aspiraciones políticas, Vincenzo I Gonzaga mandó en 1603 al mismo Rubens como su embajador a Valladolid, donde por entonces residía Felipe III. Tras ser desembarcadas en la primavera de aquel año en Alicante y emprender el viaje por tierra hacia la capital castellana, las pinturas sufrieron notables daños a causa de unas lluvias torrenciales, por lo que el mismo Rubens asumió en primera persona entre junio y julio de 1603 la tarea de repintar las obras deterioradas, que ya recompuestas fueron mostradas al duque de Lerma el 14 de julio en Valladolid.
Aunque todavía no resulta posible estimar de manera detallada en qué consistió aquella intervención de Rubens, se advierte en un examen panorámico de las doce obras del conjunto que pertenece al Prado -una se conserva en el Palacio de Riofrío y otras tres desaparecieron antes de la entrada de la serie en el museo- que probablemente en algunas se retocó el fondo, se rehicieron las vestimentas de los personajes e incluso se introdujeron nuevos elementos impregnados de la fuerza creativa y la vitalidad propias de los pinceles del maestro, quien las habría mejorado según su propio gusto.
Antes de aquello, el pintor Facchetti hubo de realizar una serie de adaptaciones a la hora de copiar los dos ciclos de la capilla Chigi. Para el primero, el de los planetas, tuvo que transformar los mosaicos trapezoidales, hechos sobre la superficie curva de la bóveda, en escenas verticales, mientras para el segundo comprimió su desarrollo también curvo y horizontal en formatos de la misma verticalidad. En aquel proceso, hubo necesariamente de distorsionar en algunos aspectos fundamentales el diseño original de Rafael y Salviati.
Una vez en manos de Lerma, las pinturas fueron exhibidas en el apartamento que ocupaba en el Palacio Real de Valladolid, donde son inventariadas sin reconocerse su autoría en 1603, faltando ya una de ellas. De allí pasaron al palacio suburbano de La Ribera, donde en 1607 aparecen expuestas cerca del imponente retrato del aristócrata realizado por el mismo Rubens (P003137). Vendidas conjuntamente con la propiedad de La Ribera a Felipe III, permanecieron allí hasta 1635, cuando se trasladaron a Madrid para decorar varias estancias del nuevo palacio real del Buen Retiro. Tras haber ornado ese real sitio hasta después de la Guerra de la Independencia, doce de ellas ingresaron en el Museo del Prado.
Frente al mosaico que reproduce, esta pintura opta por una túnica rosácea para el ángel en lugar del color verdoso que presenta en el modelo. Asimismo, se suprimió la aureola que rodea en el original la cabeza de este personaje.
(Información actualizada por la Colección de Pintura Italiana y Francesa del Barroco el 16/01/2026)