La reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota
1873. Óleo sobre lienzo, 58,7 x 106,3 cmSala 061B
Esta pintura, de gran importancia en la producción de la madurez de Rosales, quedó inacabada por su temprana muerte. Su ejecución muy libre es elocuente del modo de hacer del artista en su última época, que ejerció una gran influencia sobre los artistas de la generación posterior, especialmente sobre Francisco Pradilla. Este pintor trató ese mismo tema en una obra homónima conservada por el Prado (P7018), que constituyó su primera aproximación a su obra maestra Doña Juana la Loca (P4584). Además, el Museo del Prado conserva un estudio preparatorio de Rosales para el escenario de esta composición, El castillo de la Mota (P4612), pintado seguramente en 1872. Es también índice de la importancia que esta obra tuvo para el artista el hecho de que le dedicara no menos de una docena de dibujos, incluidos algunos apuntes del castillo tomados allí mismo. Uno de ellos, para el segundo personaje apoyado en el muro a la izquierda, se conserva en el Museo del Prado (D5117). Con posterioridad a esta adquisición, el Museo pudo comprar otro dibujo a pluma y tinta de gran interés, un estudio (D9570) inédito y del mayor interés, pues es un verdadero boceto para esta composición, con todas las figuras y grupos principales.
La escena representa un episodio de la vida de doña Juana en noviembre de 1503 cuando, después de haber dado a luz en España, quería reunirse con su marido Felipe el Hermoso, quien había partido once meses antes a Flandes. La reina aparece a la izquierda de la composición con sus damas (descritas en el dibujo preparatorio en una anotación de Rosales como "grupo de mujeres / jóvenes y dueñas"), en el momento de expresar su deseo de viajar allí en busca de su esposo. En el centro, su mayordomo, Enrique Enríquez, trata de que vuelva al interior del castillo ante la inclemencia del tiempo, en tanto que señala a la derecha la presencia del cardenal Cisneros, que aparece en pie con serena gravedad.
Esta obra y Doña Blanca de Navarra entregada al Captal de Buch (P8287), con la que comparte dimensiones y tipo de marco, se expusieron, flanqueando el retrato de El violinista Pinelli (P4614), en el homenaje rendido a Rosales por la Asociación de Pintores y Escultores en 1930, que le dedicó una sala del Salón de Otoño de ese año. Figuró también en la muestra monográfica compuesta por 33 obras dedicada a Eduardo Rosales en marzo de 1942 en el Salón Vilches de Madrid. En la misma sala, y junto a Doña Blanca de Navarra, formó parte de la Exposición de pintura antigua que tuvo lugar en 1954 y que fue la última ocasión en la que ambas obras se mostraron al público. Junto a la Presentación de don Juan de Austria evidencian el giro de la pintura de historia desde los asuntos trascendentales como Isabel la Católica dictando su testamento, a otros periféricos pero de gran interés narrativo, que serían importantes para la generación siguiente, la de Francisco Pradilla.
Barón, J, Eduardo Rosales. La reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota. En: Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2019, Madrid, Ministerio de Cultura y Deporte, 2020, p.26-28