La Virgen, el Niño y santa Ana
Hacia 1540. Óleo sobre tabla, 44,5 x 51 cmNo expuesto
La composición presenta a la Virgen con el Niño en brazos junto a santa Ana, que muestra a Jesús un libro abierto mientras este señala con el dedo el texto escrito: “quodcumque petieritis Patrem in nomine meo...”. Obra de juventud, fue concebida por Juan de Juanes como culminación del retablo de san Sebastián para la cartuja de Valldecrist (Castellón), un conjunto desmontado y repartido entre diferentes museos: el san Sebastián que presidía el conjunto, en el Museo de Bellas Artes de Valencia, y las figuras de san Bruno y san Vicente Ferrer, en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Como se deduce de la descripción realizada en 1806 por fray Lorenzo Villanueva, se trataba de la tabla situada en el ático del conjunto, por encima del compartimento central con la figura del mártir militar.
La pintura presenta un buen estado de conservación. En ella se aprecia un notable dominio del dibujo y un colorido brillante, dos rasgos característicos de la producción de Juan de Juanes. La iconografía deriva de una composición gestada en el periodo en el que Vicente Macip y su hijo trabajaban juntos. Según parece, más adelante, Juan de Juanes la utilizó en diversas ocasiones a lo largo de su prolífica trayectoria profesional. Eso sí, siempre a través de una interpretación personal, variando las figuras y los fondos. En la tabla central del Tríptico de la Encarnación sitúa los personajes sobre un cortinaje semirrecojido que deja ver un abrupto paisaje montañoso con arquitecturas fortificadas y surcado por un río. Por su parte, en el caso de la tabla que nos ocupa, si bien ha desaparecido cualquier resto de cortinaje, la utilización de un punto de vista más bajo limita la representación del paisaje a un árbol situado a la izquierda de la Virgen y a los fragmentos de un río a la derecha de santa Ana.
La pintura puede considerarse testimonio de una refinada y compleja cultura artística que asume modelos italianos a partir de la propia tradición valenciana. Ya calificada por Villanueva a inicios del siglo XIX como “composición digna de Rafael”, esta creación presenta claros paralelos con la obra del maestro de Urbino, y de manera especial en el rostro de Jesús.
Junto a este referente, encontramos otros que nos remiten a la propia tradición valenciana de cuño italiano. Es el caso de la pose y actitud concentrada de la figura de santa Ana, vinculable a composiciones de Fernando Yáñez, de la Ana Seldbrit de la parroquia de san Nicolás de Valencia, o del mismo modelo mariano del Niño en escorzo, que recuerda las copias de la Virgen del Huso realizadas por Fernando Llanos. Un universo visual que también es sensible a las aportaciones del norte, de las que deriva el paisaje húmedo y apacible que domina el fondo de la pintura.
Molina Figueras, Joan, 'Juan de Juanes. La Virgen, el Niño y santa Ana, h.1540'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.43-44