Un leñador en las cercanías de Burgo de Osma
1866. Óleo sobre tabla, 65 x 41 cmNo expuesto
Pintado como pareja de la Hilandera en las cercanías de Burgo de Osma (P4238), ambos cuadros completaron, junto con el lienzo El baile. Costumbres populares de la provincia de Soria (P4234), el envío correspondiente al segundo año de la pensión concedida a Valeriano Bécquer por el gobierno de Isabel II. Representa a un recio leñador, de rostro joven y barbado, gesto adusto, mirada sombría y larga cabellera, que posa en pie y de cuerpo entero acodado en unas peñas mientras se apoya en su hacha, junto a un tronco recién cortado. Viste una gruesa dalmática parda con capuchón y varios remiendos, atada a la cintura por una cuerda, y calza sencillas abarcas.
Esta tabla, de una evidente belleza formal, muestra quizá, como ningún otro cuadro del conjunto al que pertenece, las cualidades del mejor estilo de Valeriano Bécquer, que la pinta con una respetuosa proximidad hacia el personaje, captado con un realismo sincero e inmediato, apreciable tanto en la naturalidad de su propia apostura como en la técnica suelta y vibrante con que está resuelto el cuadro, de una notable jugosidad pictórica, sin perder por ello la necesaria precisión descriptiva a que obligaba el encargo.
En efecto, la propia disposición del leñador, destacado con una iluminación intensa y dirigida ante el fondo umbrío del boscaje, en una pose solemne y serena, que recuerda de inmediato la elegancia armónica de la estatuaria clásica, reviste la rudeza humilde del campesino con una dignidad noble, de una monumentalidad severa y contenida, en la que reside el mayor atractivo del cuadro, ajeno a cualquier adorno superfluo, reforzando así la sobriedad viril del personaje (Texto extractado de: Díez, J. L., El siglo XIX en el Prado, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 192-194).