Martirio de San Eusebio
Hacia 1784. Sanguina sobre papel agarbanzado, 708 x 394 mmNo expuesto
El dibujo presenta un estudio preparatorio para El martirio de San Eusebio, obra encargada al artista en 1784 por el arzobispo de Alba para la Catedral de Vercelli (Piamonte, Italia) y destinada a la capilla del santo por entonces en construcción. Se conservan, además de este, otros cuatro dibujos relacionados con este importante encargo que documentan un proceso de realización laborioso y reflexivo como correspondía a una obra de estas características.
La escena representa el momento en el que San Eusebio, primer obispo de Vercelli y destacado combatiente del Arrianismo, es alanceado y apedreado por los verdugos. Además de este dibujo existente en el Museo del Prado, otros dos muestran la totalidad de la composición, mientras los dos restantes constituyen estudios para aspectos parciales: el subastado en Sotheby`s Londres en julio de 2001 (431 x 304 mm) es un estudio para las figuras centrales de santo y verdugo, mientras otro existente en colección privada (415 x 300 mm) recoge el grupo de mujer y joven situados en el extremo izquierdo del cuadro. Además de estos dibujos, existe también un boceto pictórico en el Duomo de Vercelli.
Entre todas estas obras y el cuadro definitivo se constatan diferencias desde el punto de vista compositivo pero también técnico, que demuestran la laboriosidad del proceso creativo.
En el dibujo del Museo del Prado y en los otros dos que recogen toda la composición, la mujer que aparece en el primer plano a la izquierda mira de frente a la escena del martirio. El artista la sustituyó por la que, en uno de los dibujos parciales (Bagni, 1992, núm. 334) vuelve violentamente su rostro cubierto hacia el espectador, tratando de evitar el horror de la escena. El santo del dibujo del Prado presenta un rostro diferente, con la barba más larga que en el cuadro definitivo, lo que de nuevo se corrige en el dibujo subastado en 2001 y, después, en el cuadro definitivo. La técnica cuidada y elaborada de este último dibujo está acorde con la importancia que tendría el grupo en la obra final.
Ello podría demostrar que el dibujo del Prado correspondería a una fase inicial en la realización del proyecto, introduciendo después el artista en los dibujos parciales y, por último, en el boceto pictórico los cambios que se le indicaron, ya que son casi inexistentes las diferencias entre éste último y la obra definitiva. Estos cambios se centraron en el aspecto más importante de la composición, la figura del santo y el momento del martirio, pero también es significativa la alteración de la figura femenina, cuya mirada directa a la violenta escena quizá no se consideró adecuada (Texto extractado de Carlos Varona, M. C. de, en: Italian Masterpieces. From Spain`s Royal Court, Museo del Prado, 2014, p. 246).