San Juan Bautista
Primer cuarto del siglo XVII. Óleo sobre tabla, 49 x 28 cmNo expuesto
La imagen del precursor de Cristo está situada en el centro de la tabla y su iconografía se ajusta a la representación en la tradición medieval. Su figura alargada, fuertemente iluminada en zonas, lo que refleja el interés del pintor por un incipiente claroscurismo, es ejemplo del manierismo internacional de principios del siglo, en el que se debió formar el autor, y posee concomitancias con los modelos del Greco.
El santo está vestido con una túnica corta de piel y sobre ella un manto; ambos están anudados por un cordón, ajustándose a la representación habitual desde el siglo XIV. El cordero, que alude a Cristo, está a sus pies y con la mano izquierda sujeta la cruz y la filacteria, en la que se puede leer Ecce Agnus Dei. El paisaje del segundo término tiene ecos bassanescos y la composición se cierra con un árbol a contraluz en el lateral derecho.
La pintura, que se ha puesto en relación con el círculo de Tristán, procede del Museo de la Trinidad. Cruzada Villaamil lo considera de mano de un pintor italiano desconocido. Sánchez Cantón, confirmando la opinión de Cavestany que la creía datada hacia 1626, la atribuyó a Loarte junto con su compañera María Magdalena (P01309), por analogías estilísticas con el San Juan Bautista del Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón en Madrid, firmado y datado en esa fecha. Esta adscripción le parece a Pérez Sánchez poco convincente.
Pintores del reinado de Felipe III, Madrid, Museo del Prado, 1993, p.112, n. 38